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Desechos médicos a basureros públicosLos hospitales del interior carecen de sitios especiales y tecnología de punta para tratar la basura. Algunos ocupan lejía para desinfectarla. Blanca Abarca
Los centros hospitalarios del interior del país ocupan lejía, fuego y basureros municipales para eliminar 1.5 toneladas de basura infecciosa. Fuera de las fronteras metropolitanas, los establecimientos carecen de sitios especiales y tecnología de punta para el tratamiento de los desechos médicos. Así lo constató LA PRENSA GRÁFICA durante un recorrido por los hospitales nacionales de San Miguel y La Unión y los crematorios de Metapán (Santa Ana), Santa Cruz Michapa (Cuscatlán), Uluazapa (San Miguel) y ciudad de La Unión. La mayoría de centros hospitalarios entregan sus desechos al sistema de recolección de basura municipal —previa esterilización con lejía— para ser depositados en botaderos públicos. En el interior de los hospitales nacionales, las placentas y miembros humanos suelen enterrarse en las llamadas “fosas negras”. Placentas y tejidos al incineradorEn algunos establecimientos nacionales —como el de San Miguel y Santa Rosa de Lima— hay equipos de incineración. A estos aparatos se lanzan placentas, tejidos humanos y otros de desechos de alta peligrosidad. Los incineradores son utilizados al margen de los impactos ambientales. De acuerdo con el consultor Guillermo Umaña, el hospital de San Miguel cuenta con un equipo de incineración con capacidad para 85 libras por hora. Añade, que en Santa Rosa de Lima, en La Unión, existe un equipo capaz de incinerar 45 libras (20 kilogramos) por hora. Rigoberto Sevilla, jefe de mantenimiento del nosocomio de San Miguel, detalló que el incinerador opera en dos horarios, dependiendo de la cantidad de desechos patógenos generados. Usualmente, el equipo funciona dos horas y media por la mañana, e igual número por la tarde. Sevilla detalló que el incinerador posee una chimenea que se eleva un poco más de 13 metros sobre el nivel del suelo. El equipo está instalado a varios metros de la colonia Jardín, al surponiente de la ciudad. Al respecto el coordinador nacional de desechos del Ministerio de Salud, Plácido Lemus, sostiene que “el daño ambiental (de los incineradores) es despreciablemente menor en comparación con los contaminantes que lanza el parque vehicular”. Contrario a esto, Umaña sostiene que los elementos contaminantes que lanzan los incineradores no son iguales a los vehiculares. “Los incineradores liberan dioxinas y furanos, elementos cancerígenos cuando se producen en grandes proporciones”, detalló el consultor ambiental. Mientras, los vehículos liberan monóxido de carbono, hidrocarburos, bióxido de carbono y oxígeno, agregó.
Basureros de cielo abiertoTras el uso de los incineradores se esconde otro panorama: los crematorios. En estos sitios son depositados desechos hospitalarios, junto con la basura doméstica. Para el caso del basurero de Uluazapa, en San Miguel. El sitio está ubicado a unos cuantos metros de un plantel escolar. Diariamente, pepenadores llegan al lugar para recuperar latas de aluminio y suelen encontrar las bolsas con los materiales del hospital de la ciudad de San Miguel. En La Unión, el botadero está como a tres kilómetros del hospital nacional, en una pendiente. Durante la época invernal, los desechos se deslizan por las quebradas y llegan hacia las aguas del Golfo de Fonseca. A orillas del Golfo de FonsecaEl Hospital Nacional de la ciudad de La Unión carece de incineradores y sistemas de esterilización térmica para tratar sus desechos médicos. Sin embargo, el personal tiene un riguroso sistema interno para separar los desechos bioinfecciosos de los comunes. El personal utiliza bolsas rojas y negras, para diferencias los desechos peligrosos de los comunes. Elmer Herrera, administrador del nosocomio unionense, agregó que las placentas y otros tejidos son enterrados en una fosa. Este depósito está ubicado a unos cuantos metros del Golfo de Fonseca, en el interior del plantel hospitalario. Mientras que los materiales cortopunzantes (bisturíes, agujas de jeringas, hojas de afeitar, entre otros instrumentos) son colocados en una fosa especial, de cinco metros de profundidad y que está cubierta con paredes de ladrillo. El sitio también está ubicado muy cerca al Golfo de Fonseca. Herrera destacó que todos los residuos médicos son tratados, previo a su disposición final, con lejía. Pero las gasas y algodones son entregados al camión de aseo municipal. “Posteriormente son colocados en un espacio especial dentro del botadero de Las Playitas”, dijo Herrera. De acuerdo con el administrador, ese crematorio está ubicado a un kilómetro del Golfo de Fonseca. Sin embargo, el sitio posee pendientes y quebradas que desembocan directamente al mar. A pesar de este panorama, el coordinador nacional de desechos del Ministerio de Salud, Plácido Lemus, asegura que en el interior del país se promueve que empresas especializadas recolecten la basura médica, y que luego la coloquen en contenedores de transferencia, para que las Departamentales de Salud dispongan de tales materiales.
“Ñulo”, Felipe y las bolsas rojasEl peligro de los incineradores© 1999 LA PRENSA GRÁFICA e Infosector Corp. Todos los derechos son reservados. No se reproduzca en ninguna forma. All rights reserved. Do not reproduce in any form. |
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