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Incendio arrasó con 2 mil 800 puestosDel mercado de Santa Ana sólo quedaron las paredes. Todos los puestos fueron consumidos. Hace 15 años, el fuego acabó con una parte. Marcos Salguero/Blanca Abarca/Carlos Henríquez
Unos 2 mil 800 puestos de venta fueron arrasados por un incendio en la ciudad de Santa Ana, la noche del sábado. Así lo informó ayer el alcalde de la localidad, José Orlando Mena. “No hubo víctimas mortales, pero se consumieron los mil 800 puestos del Mercado Central de Santa Ana y otras mil ventas periféricas”, detalló Mena. Las autoridades desconocen el monto de las pérdidas económicas. Pero ayer iniciaron un censo y evaluación de daños entre los comerciantes. Sobre las causas del siniestro, investigadores de la Policía Nacional Civil determinaron que un cortocircuito en el bazar “La Oriental” desató la tragedia. El alcalde agregó que la antigüedad y los materiales de construcción —adobe, madera y tejas— del centro de abasto, así como la falta de agua y la tardanza de 40 minutos de los bomberos contribuyeron a la expansión de las llamas. “El estado del sistema eléctrico no fue tan decisivo”, enfatizó. Sobre la reubicación de vendedores, el concejo planteó a los vendedores que se trasladen al predio de la feria juliana o al local del Irca. La reubicación al plantel de la feria fue rechazada por los comerciantes, debido a la distancia y carencia de servicios básicos. Sin embargo, el alcalde aseguró que en ese predio hay posibilidades de suministrar energía eléctrica a los puestos. Mientras tanto, la reconstrucción del mercado va para largo. “El tesoro municipal carece de fondos para construir un nuevo mercado”, explicó Mena. Además, el establecimiento carecía de póliza contra incendios. “Ninguna empresa aseguradora quiso responsabilizarse del mercado por su estado y antigüedad”, aseveró el munícipe. Organizan grupos de apoyoEl concejo de la ciudad de Santa Ana sesionó de emergencia, ayer por la mañana. Acordó la creación de comisiones especiales para gestionar fondos y créditos para los afectados y velar por la reubicación, remoción de escombros y agilización del tráfico. El presidente de COMURES, Oscar Ortiz, ofreció ayer el apoyo de gestión económica a su homólogo de Santa Ana.
Esperanzas de fin de año consumidasEn cuatro horas, las esperanzas de año nuevo se convirtieron en hollín para los vendedores del mercado de Santa Ana y los alrededores. De la mercadería y créditos dicembrinos, sólo quedaron cenizas. Ana Isabel Vásquez de Posada perdió, en una llamarada, 45 mil colones invertidos en calzado y piñatas. “Noviembre y diciembre son los mejores meses de venta, pero el incendio acabó con nuestros sueños”, expresó la comerciante. De acuerdo con la secretaría municipal, la mayoría de comerciantes ya había solicitado solvencias para tramitar créditos de cinco hasta 15 mil colones, destinados a la compra de mercadería. María León, una santaneca que ha dedicado 47 años al comercio de calzado, relató que la semana pasada adquirió varios préstamos para fin de año. Su tienda estaba abarrotada con los últimos modelos de zapato. En más de seis horas, su mercancía se transformó en cenizas. “Que se haga la voluntad de Dios, él sabrá ayudarnos a recuperarnos”, dijo la anciana de 62 años. Las afectadas esperan que el gobierno municipal les ayude a gestionar créditos blandos para reconstruir sus negocios. Fuera del área del mercado, los afectados también mascaban sus quejas. Luis Alonso Corado, propietario de la cerrajería “El candado de oro” lamentaba ayer la pérdida de su pequeño negocio. “Mi puesto era el sostén de mi familia, no me explico por qué la ayuda de los bomberos llegó muy tarde”, cuestionó. Carlos Reyes tampoco encontraba respuestas y soluciones. La madrugada del domingo, el vendedor de cereales tuvo que conformarse con cuidar las pocas mercancías que quedaron de su puesto, mientras sorbía una taza de atol en medio de las luces de ambulancias y los chorros de agua que salían de los hidrantes.
Devastado tras 113 añosDel edificio construido en 1887 sólo quedan las paredes de adobe y los agujeros de las ventanas rectangulares. Los detalles arquitectónicos, de estilo neoclásico-ecléctico, están llenos de hollín y se desprenden con las corrientes de aire. Las fachadas agrietadas, adheridas de moho y madera de Castilla están ahumadas. Las tejas montadas sobre madera desaparecieron. El mercado Central de la ciudad de Santa Ana parece como si una bomba intentó borrarlo del mapa. Ayer por la madrugada, las columnas de humo blanco se podían apreciar a más de tres cuadras de distancia. La fumarola contrastaba con el cielo estrellado de fin de octubre. Para algunos pobladores, la desaparición del centro de abasto estaba cerca pero no bajo la abrazante llama. “El establecimiento estaba expuesto a eventuales riesgos de desplome e incendios debido al mal estado de construcción y al tipo de materiales utilizados”, sostiene un informe de Óscar Godoy, asesor técnico de la alcaldía de Santa Ana. La mala estrella ya había brillado en ese establecimiento: hace 15 años, un incendio lo arrasó parcialmente. © 1999 LA PRENSA GRÁFICA e Infosector Corp. Todos los derechos son reservados. No se reproduzca en ninguna forma. All rights reserved. Do not reproduce in any form. |
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