El anfiteatro estuvo a reventar por culpa de un solo hombre, que más parece
un antihéroe que un ídolo de multitudes: bajito y de enormes ojos negros, narigón,
pero con un ingenio y una creatividad del tamaño de varios rascacielos juntos.
Adalberto Javier Ramones, para todos simplemente “Adal Ramones”, fue el responsable
de casi matar de la risa con su “monólogo” a miles de salvadoreños, en la lluviosa
noche del viernes.
Phil Bronstein, editor ejecutivo del diario “San Francisco Chronicle” y esposo
de Sharon Stone, terminó con la pierna enyesada después de que el dragón tipo
Komodo, de más de dos metros de largo, confundió su pie desnudo con una rata
y le mordió el dedo gordo durante una visita privada a la jaula del reptil en
el zoológico de Los Ángeles. Stone, la estrella de la famosa película de suspenso
“Basic Instinct” (Instintos bajos), le consiguió la visita del fin de semana
pasado como un regalo para su esposo con motivo del Día del Padre, porque le
contó que siempre le habían obsesionado los lagartos.
En los diversos canales de televisión del país existen espacios que generan
opinión a través de entrevistas políticas y otras que enfocan el lado humano
de sus invitados. Pero, hasta este domingo, no había un espacio en el que la
juventud pudiera opinar y expresar su sentir, sus posiciones, ideas y hasta
el planteamiento de nuevas propuestas ante las diversas problemáticas del país.
El cantautor español Joan Manuel Serrat ofreció dos conciertos en la República
Dominicana con un repertorio de nuevas canciones, pero con visible agotamiento,
fruto, según dijo, de sus nueve meses de gira artística. Tras 150 conciertos,
Serrat confesó aquí que ya quiere regresar a su país, “tocar a mis hijos, contarlos
a ver si falta alguno”.