La economía salvadoreña
ve, impotente, cómo sus principales socios comerciales vuelan arrastrados por el
viento negativo de la economía estadounidense. El año 2001 no pinta nada bien
para las economías de los países de la región centroamericana y México, tanto
que todos los gobiernos han tenido que revisar las proyecciones de crecimiento
económico para el presente año.
“Al perro más flaco se le pegan las pulgas” podría ser un refrán que
se aplica muy bien a la región centroamericana, tras los resultados económicos
de este primer semestre y las proyecciones para el 2001. A los problemas
sociopolíticos que viven algunas naciones y a los efectos de los altos precios
del petróleo, en contraste con la caída del café, se suma la desaceleración en
Estados Unidos, la cual ha comenzado a tocar las puertas de la región y ha
arrastrado a otra de las economías más fuertes: México.
Los industriales salvadoreños mostraron de nuevo ayer su preocupación por los
altos costos de la energía eléctrica, que para el mes de agosto tenderán al
alza en un poco más del 3.5 por ciento. “Hay que buscar mecanismos, sin dañar
intereses específicos, para que la energía en el país se abarate en el menor
tiempo posible”, dijo ayer durante conferencia de prensa Napoleón Bolaños, presidente
de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).
El pasado 27 de julio, se cumplió un mes desde la creación del Fondo de Asistencia
Técnica (FAT), destinado para apoyar a la micro y pequeña empresa. Como es conocido,
este sector es uno de los más dinámicos de la economía y emplea a una gran mayoría
de salvadoreños, pero se enfrenta con problemas administrativos, de producción,
capacitación y de información de mercados para ser competitivo.
La situación económica actual es muy difícil, pero peor que esto es que no
se le ve salida y que nos encuentra cansados de tantos años de luchar. La situación
económica no ha mejorado desde mediados de 1995, en que se terminó el “boom”
de posguerra. No es necesario recordar lo complicado de 1996, 1998, 1999 y 2000,
porque todos lo tenemos fresco en la memoria.
Entrar al nuevo siglo ha sido
traumático para el país. Recién agarraba impulso la dolarización cuando la
nación se vio sacudida por dos fuertes terremotos. Para rematar, entre junio y
julio, el país resintió una profundización de la crisis agrícola, producto de la
sequía que abate principalmente la Zona Oriental y a sus socios comerciales en
la región. A eso habrá que sumarle el efecto de los bajos precios del café y el
alza del costo del petróleo.
Las desalentadoras previsiones sobre un
posible agravamiento de la economía de Estados Unidos para los próximos meses
preocupa a la empresa privada en El Salvador, pero no al gobierno.
“Definitivamente, cualquier problema que se agudice en el campo de la economía
norteamericana repercute en El Salvador”, consideró Napoleón Guerrero,
presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).
El presidente estadounidense,
George W. Bush, urgió a Argentina a implantar las reformas fiscales aprobadas
por el Parlamento recientemente, como la ley de déficit fiscal cero, para
recuperar la confianza de los mercados. "Urgimos a Argentina a implementar
reformas. Cuando lo hagan, ganarán la confianza, no sólo de nuestro país, sino
también de mucha gente que está preocupada" por la crisis, indicó el
mandatario.