El martirio de Gerardo Villeda
Nunca le faltaron los amigos. Era un niño lleno de energía, a quien le encantaba preguntar de todo; a sus nueve años no se conformaba con una simple
respuesta. Ésa es la descripción que una maestra hizo de Gerardo Miguel Villeda Kattán.
El niño fue secuestrado y asesinado por sus plagiarios el 21 de junio de este año, en una casa ubicada en Mejicanos.
Éste es uno de los casos que más ha impactado a la sociedad salvadoreña.
Villeda Kattán era alumno del tercer grado de la escuela bilingüe Maquilishuat, en la colonia San Benito.
La súplica de un padre
La muerte del menor motivó a las autoridades a pedir la Asamblea Legislativa el endurecimiento de las leyes en los casos de secuestro y crimen organizado.
El padre del niño, Miguel Ángel Villeda, abandonó indefinidamente el país, pero antes pidió que la muerte de su hijo no fuera en vano.
“Si ya corrió el dolor en nuestro país y aquellos que no tienen el valor de poner leyes drásticas, porque se les van a enojar los criminales, dejen el
puesto, para que otras personas con el corazón en la mano hagan historia y se les pueda llamar un día: Padres de la Patria”, señaló.
La súplica de Villeda padre tuvo eco entre los diputados el 18 de julio anterior, cuando se incrementó hasta 75 los años de cárcel para quienes sean
condenados por esta clase de hechos.
La muerte de un secuestrador
El niño fue secuestrado por la banda de Eduardo Henríquez, alias Gigio.
El supuesto plagiario fue capturado en el interior de la casa donde el menor fue asesinado.
“Gigio” fue asesinado pocos días después en el interior del centro penal de San Francisco Gotera.
Uno de los compañeros de celda de “Gigio”, José Antonio Ángel, alias Toño Chiches, confesó ante un telenoticiero que era el asesino.
El martirio del pequeño Gerardo Miguel Villeda se mantiene latente en la mente de los salvadoreños. Las leyes se endurecieron, pero desde entonces otros
tres niños han sido secuestrados.
“Es la operación más precisa que he hecho”
Es la operación más precisa que he hecho en mi vida, como padre, como hombre; no me podía dar el lujo de fallar. Si les dijera bestias, no alcanzaría
a definirlos.” Sus palabras rompieron el silencio de la conversación y sonaron como el seco golpe en un yunque.
Se trata del diputado de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) por San Miguel, Edilberto Iraheta.
Su hija, María René, de 15 años, fue secuestrada en San Miguel el 31 de marzo de 1996.
La joven permaneció plagiada hasta el 24 de mayo de ese mismo año. Fue el propio diputado Iraheta quien condujo la negociación.
Las autoridades vincularon a 15 personas con el plagio; 10 de ellas fueron capturadas en febrero de 1998. La Policía los llamó banda “Los profesionales”.
El nombre se debió a que muchos de los acusados eran personas con un título profesional. Entre los capturados se encontraba un tío de la víctima, Galileo
Ventura, quien fue absuelto en la vista pública que se desarrolló el 5 de junio de 2001.
Desde entonces, Iraheta dice que las cosas no han vuelto a ser las mismas: María René no vive más en el país.
La familia también ha tenido que tomar medidas de seguridad personal. La desconfianza para hablar sobre situaciones íntimas es permanente.
“Es un terrorismo. Es un hecho no calificable dentro de corazones normales”, dice el diputado.
La vida no es igual
Cinco años después del secuestro, la vida no es la misma para María René. Su padre dice que aún ahora, ella no ha contado todo lo que vivió.
Relata que en muchas ocasiones, cuando se encuentran, sin que la conversación venga al caso, ella le pregunta: “¿Papi y ya te conté sobre esto o lo
otro?” Cuando él responde que no, ella comienza un nuevo relato.
El trauma sufrido por María René no fue nada fácil: luego de ser violentamente secuestrada, la condujeron vendada hasta una pipa de agua.
La joven fue introducida al interior del tanque del camión cisterna. Los plagiarios la trasladaron desde San Miguel hasta San Salvador.
Primero fueron a una casa localizada en las proximidades de la Iglesia Don Rúa, y luego, en otra ubicada en la colonia Majutla, de Mariona.
“El secuestro daña a la víctima activa y a las pasivas (padres, hermanos, familias, etc.). Sí. A mí me cambió la vida… mi total forma de pensamiento.
Imagínese a la víctima, cómo les cambia la vida”, reflexiona el padre en voz alta. Luego calla por un momento.
Iraheta, tras un instante de silencio, relata una anécdota: “Una vez iba con mi hija (en otro país) caminando por la acera, pasamos a la par de un mostrador
sin la menor importancia. Cinco pasos adelante nos detenemos y nos preguntamos sobre ese mostrador; regresamos hasta el mismo y ¿adivine qué había?… un
manual con medidas personales de seguridad”.
Desde la curul
El diputado Iraheta dice estar dispuesto a trabajar desde su cargo para combatir el crimen organizado.
Él no está satisfecho con el resultado judicial en el caso del secuestro de su hija. Nueve de los supuestos miembros de la banda “Los profesionales”
pasaron a juicio. Al final, sólo fueron condenados Israel Barrera, Carlos Alfredo Cruz y Mario Alfredo Meléndez.
Iraheta siente que debe existir un cambio conceptual. “Aquí se ve el respeto a los derechos de los delincuentes, pero nunca veo yo preocupación por
el cumplimiento que ellos tienen hacia los de los demás (las víctimas). Para reclamar esos derechos, deben respetar los de los demás”, opina.
Y agrega: “Para mí los secuestros, por muy simples, la violación de niños, deberían estar tipificados con pena de muerte. Me pueden decir que los debemos
readaptar a la sociedad, pero un delincuente de esa calaña jamás lo van a readaptar”.
Caso Palacios Morán
- Edad: 17 años
- Secuestro: 20:00H del 3 de enero, en kilómetro 20 de la carretera a Perulapía, Cuscatlán.
- Liberación: 4 de enero.
Caso Campos
- Edad: 13 años.
- Secuestro:12:45H del 13 de enero en la Calle Principal de la Col. Las Arboledas I, Lourdes, Colón, La Libertad.
- Liberación: 18 de enero.
Caso Rodezno Portillo
- Edad: 14 años.
- Secuestro: 6:45H del 8 de marzo, en la Av. Aguilares, frente al Instituto Técnico Ricaldone.
- Liberación: 1o. de abril
Caso hermanas Gutiérrez
- Edades: 12 y 11 años.
- Secuestro: 7:00H del 29 de marzo, en Calle al Cementerio, de Nahuizalco, Sonsonate.
- Liberación: 30 de marzo.
Caso Zelaya
- Edad: 8 años.
- Secuestro: 13:30H del 29 de marzo, en Antiguo Cuscatlán.
- Liberación: 1 de abril.
Caso Orantes Rosales
- Edad: 13 años.
- Secuestro: 18:05H del 18 de mayo en la 3a. Calle Poniente, San Miguel.
- Liberación: 3 de junio.
Caso López Menjívar
- Edad: 13 años.
- Secuestro: 6:00H del 26 de mayo en cantón Upatoro, Chalatenango.
- Liberación: No definida.
Caso Cañas Osorio
- Edad: 9 años.
- Secuestro: 19:00H del 18 de junio, en la colonia Las Victorias, Santa Ana.
- Liberación: 23 de junio.
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