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DICEN que a la distancia Guazapa parece una mujer acostada. Bien, intento desenfocar la mirada en el horizonte para buscar en la azulada silueta las curvas de la bella durmiente. La mujer tendida boca arriba nos seduce. Más al acercarse la hora de subir por sus prolongadas líneas, explorar sus entrañas y respirar su aliento.
EN Los Lirios aprieta el frío matutino, es la cumbre del volcán de Guazapa, a mil 200 metros de altura. El silencio impera, contrario a aquellos años de guerra, cuando las bombas estallaban a diestra y siniestra en esta cumbre y las ráfagas de balas se fundían con los gritos de batalla entre guerrilleros y soldados.
CON raras las postales con vistas de tejados y dan más perspectiva sobre los edificios que las fotografías tomadas desde el suelo. Esta postal y la siguiente incluyen algunos de los mismos edificios: la una continúa donde la otra se quedó.
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Historias sin cuento
MARÍA está acostada de nuevo en aquella cama que no es la suya, pero que ya le pertenece más que ninguna de las que ha tenido hasta la fecha. Abre los ojos. ¿Es de día, es de noche? Qué importa. Todo el tiempo está a su disposición, pero es como que no existiera. Ha perdido la libertad de manejar su tiempo, y eso la vuelve una autómata en un mundo de movimientos sin sentido.
QUEDA muy poco de nuestra cultura para mostrarlo a las futuras generaciones y lo poco que queda lo vemos como si no formara parte de muestra identidad.” Así opina don Julio Francisco Patiño, a quien agradecemos por habernos enviado su mensaje electrónico.
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