Visita zona fronteriza entre Guatemala y México
Canciller verifica trato a migrantes salvadoreños
Ministra de Relaciones Exteriores y diputados visitaron albergues y estaciones migratorias en Tecún Umán, Guatemala, y Tapachula, México.
El director de la Casa del Migrante informó a la Canciller que el 22% de las personas que atienden son de origen salvadoreño.
Oscar Díaz/Enviado Especial
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INICIA RECORRIDO. La ministra de Relaciones Exteriores, María Eugenia Brizuela de Ávila, conversa con el director operativo del grupo BETA, José Pedro Teyo (izquierda), durante el recorrido en la frontera de Ciudad Hidalgo, Chiapas, México.
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La organización no gubernamental Casa del Migrante, ubicada en Tecún Umán, Guatemala, solicitó ayer al Gobierno salvadoreño que colabore en garantizar los derechos humanos de los indocumentados que intentan llegar hacia Estados Unidos.
Una comitiva oficial salvadoreña, encabezada por la ministra de Relaciones Exteriores, María Eugenia Brizuela de Ávila, se reunió ayer con el director de la Casa del Migrante, el sacerdote Ademar Barilli, y con funcionarios del Gobierno mexicano.
En el encuentro estuvieron presentes el subsecretario de Relaciones Exteriores, Gustavo Iruegas, y el subsecretario de Población y Migración, Javier Moctezuma Barragal, entre otros miembros de la delegación mexicana.
Sin detalles de lo tratado
La reunión se realizó a puerta cerrada y hasta el cierre de la edición no habían trascendido los detalles de ésta.
El objetivo de la visita es verificar el trato que se brinda a los migrantes salvadoreños en su tránsito por Guatemala y México.
La Canciller salvadoreña es acompañada por diputados de la Comisión de Relaciones Exteriores, la directora de Migración, Nadine de Molina, y un representante del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN).
“Nos gustaría que las autoridades sí pudieran ayudarnos a defender los derechos de los migrantes”, aseguró Barilli.
El religioso agregó que debido al aumento de las agresiones que sufren los indocumentados crearon una oficina de derechos humanos, pero que están a punto de cerrarla por falta de recursos. No hubo ningún ofrecimiento o compromiso formal de cooperación por parte de la delegación salvadoreña.
El director de la Casa del Migrante reportó además que últimamente han tenido reportes de que la Policía guatemalteca rompe los permisos de viaje conocidos como CA-4, lo cual viola el acuerdo firmado por los cuatro gobiernos.
Salvadoreños en albergue
El director de la Casa del Migrante manifestó que el año pasado recibieron a mil 720 salvadoreños. Detalló que el 22% de los indocumentados que llegan a ese albergue son originarios de El Salvador.
En ese lugar, los migrantes, la mayoría deportados desde México, reciben alimentación y albergue durante tres días, mientras deciden si regresan a su país o continúan la travesía hacia el Norte.
La delegación salvadoreña partirá este día hacia la Ciudad de Guatemala, donde visitará otros albergues y se reunirá con el presidente de la Comisión de Migraciones y Frontera del Parlamento guatemalteco, el ex gobernante Ramiro de León Carpio.
En las entrañas de Tecún Uman
Tecún Uman es una ciudad que vive por y para los migrantes. Es un municipio pequeño, pero con una ubicación estratégica: proximidad con México, país del cual sólo la divide el río Suchiate.
“Tecún Uman vive del forastero”, asegura el sacerdote Ademar Barilli, director de la Casa del Migrante en esa ciudad.
Casas de cambio, hospedajes, comedores e incluso los “tricicleros”, los taxistas ecológicos que llevan y traen pasajeros hacia distintos puntos de la ciudad, están a la espera de los migrantes que a diario se aventuran a cruzar.
En las riberas del Suchiate decenas de balseros se ganan la vida cruzando a pobladores hacia Ciudad Hidalgo, al lado mexicano. En las partes más alejadas de la población, muchos inmigrantes cruzan el afluente por sus medios o con la ayuda de los balseros.
“Hay coyotes que encierran a extranjeros en casas y durante la noche los cruzan por el río, cobrándoles hasta mil quetzales, cuando no vale más de 10”, comentó un poblador de Ciudad Hidalgo.
Pero el encanto y las atenciones se terminan cuando se esfuman los dólares, pesos mexicanos o quetzales.
La delincuencia también está a la espera de sus presas. Algunos pobladores comentan que caminar después de las ocho de la noche no es recomendable ni para los lugareños. Extranjeros desorientados son presa fácil de los malhechores.
Barilli asegura que las mujeres migrantes son engañadas cuando se bajan de los autobuses con falsas promesas de empleo en cervecerías. “Les ofrecen trabajos como meseras, pero en realidad son enredadas en redes de prostitución de la cual les será muy difícil salir.”
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