Seminario permanente sobre el tema
La violencia, un mal aprendido
La sociedad le enseña al humano que actuar con agresividad es una buena forma de prevalecer sobre los demás. En algunos casos, ésta tiende a excusarse en la locura.
Claudia Ramírez
nacionales@laprensa.com.sv
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VIOLENCIA Y CULTURA. Myriam Jimeno (izquierda) brindó ayer una conferencia de prensa seguida de un debate sobre la cultura y la violencia como producto social. La acompaña el escritor Miguel Huezo Mixco.
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Que una madre mate a sus hijos o los golpee hasta el punto de enviarlos a un hospital son actitudes violentas que no deben ser catalogadas como consecuencia de la locura del victimario.
Esta es la opinión de la antropóloga colombiana Miriam Jimeno, quien se encuentra en el país para impartir el Seminario Permanente sobre Violencia.
A su juicio, la violencia, más que un acto de mera maldad o locura, acontece en medio de las relaciones entre las personas, y los humanos simplemente utilizan los esquemas que han aprendido en el trayecto de su vida.
Es, en conclusión, producto de un aprendizaje y precisamente por eso existe la posibilidad de modificarlo, aunque es un trabajo de largo plazo.
“En esas relaciones aprendemos a enfrentar un conflicto de esa manera (con agresividad) y ese aprendizaje es el que nos surge para orientar la acción y la elección del uso de la violencia”, explicó la antropóloga, especializada en ese tema.
La celebración cultural de la violencia
La sociedad se presenta de manera ambivalente. Por un lado, celebra cualquier acto de paz, pero por otro tiene una variedad de recursos culturales que reflejan esa violencia y la muestran como una manera exitosa de prevalecer ante otros, aseguró la experta.
Como ejemplo, basta remitirse a la enorme cantidad de películas, dibujos animados y demás programas que resaltan el uso de la coacción y a los cuales permanentemente están expuestos niños y adolescentes.
Otra conclusión de Jimeno es que la violencia discrimina circunstancias, personas y sistema de creencias.
“Al decir que discrimina se recalca que en cualquiera de las manifestaciones del uso de la violencia podemos encontrar que ocurre más asociada a ciertas circunstancias, más asociada a ciertos intercambios y personas”, aseguró.
Ella considera que estas premisas son elementales para entender el proceso al que debe ser sometida una sociedad en el afán de sensibilizarse sobre el tema.
A largo plazo, esto permitirá generar alternativas de investigación y políticas que respondan a este fenómeno en el contexto salvadoreño.
Los temas fueron incorporados ayer en la conferencia-debate denominada “Cultura y violencia” que se desarrolló junto a varios periodistas y comunicadores (ver nota parte).
Esta es parte del seminario que se desarrollará durante un año por medio de desayunos de trabajo, conferencias y debates.
El papel de los medios de comunicación
Contextualizar. Según Myriam Jimeno, los medios de comunicación deben ayudar a contextualizar y criticar la base y sustento cultural en el que acontecen los hechos de violencia.
Eso supone presentar las circunstancias en las que ocurre un crimen, por ejemplo.
Sin embargo, se debe evitar que el acto sea situado de buenas a primeras como un “acto de locos o de mentes enfermas, y mas bien decir que acontece en medio de relaciones sociales”, aseguró la antropóloga.
Los medios tienen como función ayudar a la sociedad a repensar de qué manera hace sus intercambios, soluciona los conflictos, cómo se ejerce la autoridad.
Si la sociedad, incluyendo las instituciones que la rigen, actúa de manera coercitiva, ese patrón se repite en las relaciones interpersonales de sus ciudadanos.
Allí la importancia de tratar de establecer el ejercicio de la autoridad persuasiva y no coercitiva.
¿Herencia del hombre de las cavernas?
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VIOLENCIA FAMILIAR. La violencia intrafamiliar es una forma de agresión, resultado de un proceso de aprendizaje.
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Es posible que pocas personas desconozcan la imagen de un hombre sosteniendo con uno de sus brazos un mazo y con el otro la cabellera de su mujer, lo que le permite arrastrarla hasta una cueva.
Aducir que la actitud de agresión que un padre puede tener contra sus hijos o un esposo hacia su compañera de vida deriva del “hombre de las cavernas” no es válida.
De acuerdo con la antropóloga colombiana Myriam Jimeno, la idea de que “el hombre de las cavernas” era violento no tiene ningún sustento en la arqueología (la ciencia que investiga los vestigios de las sociedades humanas).
Invento
“Es más un invento de nuestras sociedades para hacer de ese comportamiento una especie de elección bárbara”, más que aceptar que la misma sociedad la celebra a través de los diversos medios como reafirmación de la masculinidad, aseguró la experta.
La violencia intrafamiliar tan sólo es una forma de agresión y en ella también puede sustentarse la idea de que es un proceso de aprendizaje.
“Cuando el hombre golpea a su mujer no retrocede en el tiempo, al contrario, lo que hace es actualizar un aprendizaje que le celebran todos los días las películas de ciencia ficción que muestran la violencia y que logran su éxito a través del empleo de la misma”, argumentó Jimeno.
En conclusión, cuando se ejerce este tipo de violencia, no se saca de dentro de sí el instinto primitivo o salvaje, sino que se hace uso de un recursos cultural muy extendido en las sociedades que le celebran al hombre el uso de la violencia y la fuerza como manera de reafirmarse frente a otros hombres y mujeres.
Bien vale la pena comenzar a eliminar esos estigmas, en nada válidos.
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