Hogar del Niño Minusválido Abandonado
Misericordia que crece
Ena Rivas
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El presidente de la junta directiva de la Fundación “Hermano Pedro”, fray Napoleón García, saluda a Erasmo Guzmán, de 23 años, uno de los niños abandonados con mayor antigüedad, quien fue rescatado por el fundador del hogar, fray Carlo Vito Guarato.
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El retraso mental leve que padece y la apoplejía que le impide caminar no han atrofiado su capacidad de comprensión. Sentado en una silla de ruedas y rodeado de decenas de niños, niñas y adultos minusválidos, Erasmo Guzmán sonríe tímidamente mientras presencia un acto que, dentro de varios meses,
significará un cambio favorable para su vida.
Tiene 23 años, pero al igual que otros adultos que viven con él en el Hogar del Niño Minusválido Abandonado “Hermano Pedro”, sus actitudes reflejan la inocencia de un niño.
A 15 años de haber sido rescatado por el fundador del hogar, Fray Carlo Vito Guarato, del abandono en el que se encontraba, Erasmo y más de 130 internos gozarán en septiembre de los beneficios de un nuevo complejo.
El proyecto, financiado por el Gobierno alemán a un costo de un millón 400 mil colones, contará con dormitorios, área de hidroterapia y clínica de terapia física, entre otros.
La ampliación de estas instalaciones inició oficialmente el pasado jueves con la colocación de la primera piedra que estuvo a cargo de la canciller, María Eugenia de Ávila; el presidente de la junta directiva de la Fundación “Hermano Pedro”, Fray Napoleón García, y el Nuncio Apostólico, Giacinto Berlocco.
Vito Guarato, de nacionalidad italiana, falleció en septiembre de 2000, y dejó en el país una indescriptible obra de amor a favor de la niñez minusválida abandonada, según recordó la hermana brasileña María Umbelina.
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