Enfermedad de las alturas
El “mal de montaña”
La afección es frecuente entre los alpinistas y es consecuencia de la falta de oxígeno en las grandes alturas.
Redacción de Salud
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Ahogo, aumento del ritmo cardíaco, fatiga, dolor de cabeza y náuseas son algunos de lo síntomas que afectan a muchos jóvenes que gustan de subir a las montañas.
El “mal de montaña” afecta a los alpinistas y a las personas que gustan disfrutar de la naturaleza en las grandes alturas.
A medida que aumenta la altitud, la presión atmosférica baja y el aire, menos denso, cuenta con menos oxígeno. Esto afecta al cuerpo de varias maneras: aumenta el ritmo y la profundidad de la respiración; lo que altera el equilibrio entre los gases pulmonares y la sangre; incrementa la alcalinidad de las sangre y distorsiona la distribución de sales como el potasio y el sodio en las células.
Como resultado, el agua se distribuye de forma diferente entre la sangre y los tejidos.
A grandes alturas, la sangre contiene menos oxígeno, lo que provoca una coloración azulada en la piel, los labios y las uñas.
Los efectos dependen de la altura y la velocidad de ascenso. Son menores en una altura inferior de 2 mil 200 metros.
Venciendo el trastorno
- El mejor modo de evitar el “mal de montaña” es ascender lentamente, utilizando dos días para llegar a los 2 mil 500 metros.
- Escalar al ritmo en que cada persona se encuentre a gusto es mejor que seguir un programa estricto.
- Pernoctar a medio camino también contribuye a disminuir los riesgos.
- El buen estado físico puede ayudar, pero no garantiza que la persona vaya a encontrarse bien a grandes alturas.
- Se recomienda evitar la actividad física demasiado intensa durante un día o dos después de llegar al lugar de destino.
- Beber una cantidad adicional de líquidos y evitar la sal o los alimentos salados pueden resultar de gran ayuda, a pesar de que la eficacia de estas medidas no ha sido comprobada.
- El “mal de montaña” agudo leve suele desaparecer en uno o dos días, sin otro tratamiento que la ingesta de gran cantidad de líquidos para reponer los que se han perdido al sudar y respirar el aire seco.
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