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VIVIR

Enfermedad de las alturas

El “mal de montaña”

La afección es frecuente entre los alpinistas y es consecuencia de la falta de oxígeno en las grandes alturas.

Redacción de Salud
Vivir@laprensa.com.sv

Ahogo, aumento del ritmo cardíaco, fatiga, dolor de cabeza y náuseas son algunos de lo síntomas que afectan a muchos jóvenes que gustan de subir a las montañas.

El “mal de montaña” afecta a los alpinistas y a las personas que gustan disfrutar de la naturaleza en las grandes alturas.

A medida que aumenta la altitud, la presión atmosférica baja y el aire, menos denso, cuenta con menos oxígeno. Esto afecta al cuerpo de varias maneras: aumenta el ritmo y la profundidad de la respiración; lo que altera el equilibrio entre los gases pulmonares y la sangre; incrementa la alcalinidad de las sangre y distorsiona la distribución de sales como el potasio y el sodio en las células.

Como resultado, el agua se distribuye de forma diferente entre la sangre y los tejidos.

A grandes alturas, la sangre contiene menos oxígeno, lo que provoca una coloración azulada en la piel, los labios y las uñas.

Los efectos dependen de la altura y la velocidad de ascenso. Son menores en una altura inferior de 2 mil 200 metros.

Venciendo el trastorno

  • El mejor modo de evitar el “mal de montaña” es ascender lentamente, utilizando dos días para llegar a los 2 mil 500 metros.
  • Escalar al ritmo en que cada persona se encuentre a gusto es mejor que seguir un programa estricto.
  • Pernoctar a medio camino también contribuye a disminuir los riesgos.
  • El buen estado físico puede ayudar, pero no garantiza que la persona vaya a encontrarse bien a grandes alturas.
  • Se recomienda evitar la actividad física demasiado intensa durante un día o dos después de llegar al lugar de destino.
  • Beber una cantidad adicional de líquidos y evitar la sal o los alimentos salados pueden resultar de gran ayuda, a pesar de que la eficacia de estas medidas no ha sido comprobada.
  • El “mal de montaña” agudo leve suele desaparecer en uno o dos días, sin otro tratamiento que la ingesta de gran cantidad de líquidos para reponer los que se han perdido al sudar y respirar el aire seco.

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