El FAS toma sus calmantes
Los aficionados santanecos difícilmente olvidarán la noche del sábado. El
FAS pasó del infierno al cielo, del cielo al infierno y, ahora, directo al purgatorio.
Carlos Molina
deportes@laprensa.com.sv
EL ARGENTINO ALEJANDRO DE LA CRUZ fue uno de los jugadores
que más intentó el gol de la clasificación.
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El partido era historia.
Abrazados, formando un círculo, los jugadores del FAS agradecían a Dios por
el empate 1-1 ante el Águila.
“Aún nos queda la última oportunidad”, gritó agotado Nelson Ancheta, auxiliar
técnico del equipo “tigrillo”.
El FAS aún tiene esperanzas de llegar a las semifinales. Para algunos hinchas
occidentales, esa oportunidad sabe a miel, y para otros, a amarga hiel.
Durante algunos minutos, mientras vencían al once “emplumado”, estaban clasificándose
como segundos a la siguiente ronda.
Poco después, cuando el Águila ya les había empatado, el Metapán masacraba
al Dragón y el Alianza derrotaba al Limeño, parecían condenados al quinto lugar
y al exilio semifinalista.
Sólo el agónico gol “cuchero”, anotado por Umanzor al minuto 80 de su juego
contra los albos permitió al FAS respirar tranquilo, resignado y feliz del compromiso
definitorio ante el Metapán.
“Debimos ganar”
Según Agustín Castillo, el técnico del FAS: “Les hemos demostrado en los dos
partidos de este campeonato que fuimos superiores y que debimos ganarles”.
El peruano consideró que su equipo tuvo la superioridad pero que, como siempre,
no pudo sellar la victoria por falta de instinto goleador
“Fuímos superiores. El fútbol que desplegamos en la primera etapa es el que
genera FAS. Lastimosamente nos faltó sentenciar”, dijo
El entrenador peruano adujo que “quizá por el temor de cuidar el resultado”
sus hombres se tiraron hacia atrás y en lugar de ganar y asegurar su clasificación
se la complicaron con un juego extra ante los “caleros”.
Pese a lo satisfecho que le deja el volumen de juego demostrado por sus pupilos,
Castillo tiene una queja: el arbitraje.
“Neftalí (Recinos) ya debe retirarse, cada vez que lo veo arbitrar lo hace
peor”, criticó al juez central del partido.
A juicio de “ la Chochera”, el colegiado influyó en resultados: “Nos anuló
un gol legítimo que nos hubiera dado el triunfo que desde un principio vinimos
a buscar”.
“Nuestros dirigentes debieron pedir cambio de árbitro porque todos saben que
Neftalí en esta cancha se tira a favor del local”, criticó el técnico del FAS.
El Águila fue Pilatos
Carlos Molina
deportes@laprensa.com.sv
EL ÁRBITRO expulsa al técnico Rubén Guevara.
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“De un solo los hubiéramos eliminado”, le gritó animoso un aficionado al entrenador
del Águila, Rubén Guevara.
“Bueno, la verdad es que igual dejamos jodido al FAS porque es el hijo del
Metapán”, replicó el hincha, en un aguardentoso soliloquio.
Guevara sólo sonrió y se fue del estadio.
El estratega ya había superado la tensión del juego. También había dejado
atrás la expulsión que le prodigó el árbitro central Neftalí Recinos, misma
que le obligará a dirigir desde las gradas en la ida de semifinales.
Los últimos 20 minutos del juego, el técnico se la pasó desde los graderíos
comiéndose las uñas y gritando hasta la lejanía de sus pupilos.
“No sé por qué me expulsó”, replicó más tranquilo minutos después del pitazo
final. “Se acercó al banquillo y dijo que yo le había gritado algo”, justificó.
Sobre el partido, dijo que el empate no lo satisfizo del todo.
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