Cancha feliz, grada enojona
El Alianza confirmó su clasificación, y también el Limeño, pero la tranquilidad
de los rivales contrastó con el malestar de la hinchada aliancista.
Rafael Flores
deportes@laprensa.com.sv
EL COLOMBIANO JAíR MUÑOZ disputa el balón con el defensa
Ernesto Gutiérrez, del Municipal Limeño. Durante un lapso de media hora,
ambos equipos se prodigaron.
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“Padilla... la Ultra no se vende”, repitieron en un coro improvisado los aficionados
aliancistas ubicados en las populares del estadio Cuscatlán la noche del sábado.
Enojo, tristeza, impotencia y un tanto de indignación se mezclaron en las
gradas. “Vendidos, vendidos”, se escuchó después.
Luego de que la Ultra avivó al Alianza durante 80 minutos, las gargantas blancas
pedían a su equipo devengar con buen fútbol y con victoria el gasto de sus vocales.
El Alianza no regaló el empate. El Municipal Limeño, que mientras se mantuvo
0-1 y tanto el FAS como el Metapán vencían en sus respectivos compromisos ante
los equipos migueleños, estuvo casi eliminado, buscó la paridad hasta romper
el cerco de los capitalinos.
El dulce pica
Como lo explicó el defensa uruguayo Adrián La Cruz, del Alianza: “Ellos se
nos vinieron encima después del gol nuestro”. Claro, después Adrián se pone
sincero y reconoce: “Ambos nos respetamos bastante porque los dos queríamos
clasificar”.
Sus frases explican lo que sucedió, aunque de eso a que sus aficionados les
acusaran de “venderse” hay un gran trecho. Cosas del corazón.
La Cruz, por cierto uno de los jugadores preferidos por la barra organizada
del once capitalino, sentenció con tajante pragmatismo: “No íbamos a ser tontos...
el dulce pica los dientes y no podíamos arriesgarnos a tirarnos hacia el frente.
Por ahí nos hacían otro gol”. Igual, la Ultra consideró el asunto como “puro
negocio, puro negocio”.
LOS ALIANCISTAS ÓSCAR NAVARRO (A LA IZQUIERDA) Y JOSÉ
URBINA se coordinan para detener el avance, con pelota dominada, del ecuatoriano
Fausto Klinger, del Limeño.
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Un premio a lo justo
Lo cierto es que el Limeño merecía ese gol luego de asediar durante todo el
segundo tiempo la valla defendida por el arquero Miguel Montes.
“Bueno, al fin logramos los treinta puntos mágicos”, afirmó después del encuentro
el entrenador “cuchero” Óscar Benítez.
Su satisfacción es relativa: hicieron un buen partido, pero no lograron el
resultado por el que venían, que era ganar. De todos modos, Alianza los espera
en semifinales por si quieren el desquite.
“Tenemos que prepararnos para lo que viene”, agregó el timonel oriental.
Sus pupilos, mientras, salieron satisfechos. Rudy Corrales juzgó: “Jugamos
mejor. Logramos el gol luego de que no se nos daba. Gracias a Dios, lo supimos
mantener”.
Detrás de las palabras de Rudy, como un incómodo “soundtrack”, algunos afiliados
a la Ultra que se negaban a abandonar el estadio insistían con otro sonsonete:
“Negocio, negocio, negocio”.
Con el empate, además de firmar la reedición de la serie semifinal que sostuvieron
en el Apertura 2001, el Alianza y el Limeño forzaron al Metapán a disputarse
un boleto extra contra el FAS.
Si el partido hubiera terminado con victoria del Ali-anza, el once capitalino
habría enfrentado al Metapán.
Mágicos
- Logramos los treinta puntos mágicos que daban el boleto a las semifinales.
Vamos contra el Alianza. Debemos prepararnos para lo que viene.”
Óscar Benítez
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