Capturan a secuestrador salvadoreño en Chiapas
Gonzalo Egremy/Corresponsal
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Detenido. El salvadoreño Ángel Gilberto
Rugama Aldama (quinto de izquierda a derecha) es acusado de pertenecer
a una banda de plagiarios.
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Tapachula, Chiapas, México. La Policía estatal detuvo a seis integrantes de
una banda de secuestradores, entre ellos un salvadoreño, que hace seis meses
plagiaron y dieron muerte al agricultor Gonzalo Castellanos Campero.
El cuerpo del anciano fue desenterrado el lunes por la noche de un cañaveral
en el vecino municipio de Huixtla.
El salvadoreño Ángel Gilberto Rugama Aldama declaró a las autoridades que
manejó la camioneta propiedad del agricultor y que fue el encargado de cuidarlo.
La Procuraduría General de Justicia (PGJ) del estado informó que el 27 de
octubre de 2001, cuando conducía su camioneta de Huixtla a su rancho, el agricultor,
de 78 años, fue interceptado por un grupo de hombres que lo plagió y que horas
después exigió por teléfono a los familiares 5 millones de pesos (unos 500 mil
dólares) por el rescate.
Dos días después, la Policía descubrió, en un camino que conduce a la Sierra
Madre chiapaneca, la camioneta abandonada de su propiedad, pero los familiares
del plagiado solicitaron a las autoridades que no intervinieran porque esa era
la consigna indicada por los secuestradores.
La PGJ afirmó que, de acuerdo con sus investigaciones posteriores, el 22 de
noviembre Germán Castellanos Espinoza, hijo del anciano secuestrado, dejó en
un tramo de la carretera una bolsa con dinero, un poco menos del que exigían
los plagiarios por dejar en libertad a su padre. Sin embargo, la víctima nunca
apareció viva.
Investigación
El 4 de enero de 2002, en Huixtla (42 kilómetros al norponiente de Tapachula),
la Policía detuvo a Edy Dionisio Soto, de 31 años, por haber baleado horas antes
en pleno centro de la ciudad a Antelmo Lazos Ponce, quien días después falleció
producto de las heridas que sufrió.
Soto declaró ante las autoridades que fue contratado por un sujeto, cuyo nombre
dijo no recordar, para que diera muerte a Lazos Ponce.
La PGJ agregó que a raíz de este hecho supo que el asesinado era integrante
de la banda de secuestradores y que fue el jefe de los plagiarios quien ordenó
el homicidio.
Las investigaciones policíacas revelan que Castellanos Campero murió asfixiado
por sus captores horas después del plagio y que fue enterrado en los linderos
de un cañaveral.
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