Una calle peligrosa: La zona roja de Ahuachapán
La Policía cree que la periferia de Ahuachapán puede degenerar en una verdadera zona de peligro.
Gregorio Morán
elheraldo@laprensa.com.sv
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PROSTITUCIÓN. Una mujer no identificada espera clientes en uno de los cuatro prostíbulos que constituyen la llamada zona roja de Ahuachapán. Algunos ciudadanos ha solicitado un mejor control y hasta el retiro de estos centros nocturnos.
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Cuatro prostíbulos ubicados en la periferia de la ciudad de Ahuachapán han generado desconfianza a sus habitantes.
Los clientes son, en su mayoría, miembros de maras o campesinos que llegan sobre todo durante los fines de semana.
Aparentemente es un lugar tranquilo. Sin embargo, algunas voces ya se alzaron para pedir un mejor control de las autoridades policiales.
El subinspector Luis Dueñas ha respondido a los ciudadanos.
“Hacemos por lo menos tres registros en horas diurnas y se incrementa por las noches los fines de semana”, dijo.
Las autoridades policiales no consideran la zona roja de Ahuachapán como una zona de alto peligro, sin embargo, algunos vecinos están preocupados.
Aunque los policías reconocieron que se dan algunos hechos como riñas y robos, dijeron que la incidencia de estos delitos es mínima.
Los vecinos y vendedores de los alrededores de los prostíbulos tienen opiniones encontradas al respecto.
Algunos dijeron que los problemas se dan por la noche, y en ese caso, observaron, no afecta a los dueños de puestos de venta.
Las víctimas de robos o lesiones son normalmente los que entran a los negocios nocturnos.
¿Centros diurnos?
La Policía ha centrado sus esfuerzos en mantener el orden en esos lugares. “Están debidamente vigilados”, aseguró Dueñas.
Aunque se le planteó que algunas personas han empezado a denunciar inseguridad en la zona, las autoridades confían más en sus estadísticas.
En marzo pasado, por ejemplo, dijo Dueñas, hubo cinco denuncias de los sectores 10 y 11, en uno de los cuales se ubican los prostíbulos.
Ni siquiera eran denuncias específicas de los centros de prostitución, aseguró.
“En realidad estos negocios cierran a las 6:00 p.m. por el tipo de clientes que tienen, por eso los considero centros diurnos”, agregó.
Las mujeres que trabajan en esos lugares, por el contrario, dijeron que a esa hora empieza “la diversión”.
Desde su óptica
“No he sabido de hechos violentos, quizás se den por las noches, pero nosotros trabajamos aquí hasta las 5:30 ó 6:00 de la tarde.”
Julio César Menéndez, vendedor
“Aquí en el almacén no nos afecta, la gente siempre viene a comprar, tal vez los más cercanos vean los problemas.”
Alexander García, dependiente
“Dicen que se han dado algunos hechos, pero en lo particular no tengo problemas aquí.”
Pedro Bermúdez, comerciante
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