Un bailarín de nacimiento
Manuel Giralt participó en el concurso “Sea famoso como Pedro, el escamoso”.
Geovanny Ábrego
elheraldo@laprensa.com.sv
“LA IGUANA”. En una de sus presentaciones en El Zarape
llamada “El show de la iguana”, un baile jarocho, el pirulino hace el
papel de iguana.
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Giralt tiene 31 años, mide un metro 30 centímetros y es muy reconocido en su
ciudad; además, es casado y tiene tres hijas: una de 10 años, otra de siete
y la última de cinco.
Cuando va por las calles de San Miguel, casi todas las personas lo saludan,
y lo llaman por su nombre, aunque otros lo hacen por lo del pirulino o, incluso,
por el comercial televisivo en el que anuncia unas llamadas telefónicas (éste
último como resultado de su actuación de “escamoso”).
Desde pequeño
Pero la vez que Giralt apareció en la televisión no ha sido la única en que
ha bailado.
“Eso ya lo traía desde pequeño, siempre me ha gustado bailar, sobre todo la
cumbia, y ahora que me exhibo ante la gente me he tirado a bailar de pirulino”,
afirma este señor.
Toda su demás familia es de estatura mediana o alta, él es el único de estatura
baja; sin embargo, eso no ha sido ningún obstáculo para llegar a superarse.
“Esto (la estatura) para mí no es un complejo, en un principio sí lo era, pero
me pasó. Y si la gente me dice enano, yo me pregunto: ¿dónde estarán los buenos
modales que les han enseñado, sobre todo si son personas muy estudiadas?”, expresa.
De día y de noche
Este “escamoso” de San Miguel trabaja de día y de noche.
De 6:45 a.m. a 5:30 p.m. vende productos lácteos, junto con su esposa, en
un puesto del mercado.
Luego se van para su casa, cenan, hablan de cómo les ha ido en el día. “Nos
entretenemos un poquito con la telenovela de ‘Pedro, el Escamoso’, siempre miramos
a ‘su merced’, también las noticias, con el pronóstico del tiempo”, cuenta el
“mompirri”.
La coreografía también forma parte de sus bailadas.
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Acto seguido, salen juntos hacia el restaurante El Zarape, lugar donde, desde
hace aproximadamente un año, trabaja como bailarín, y donde también imita al
pirulino. Ahí trabaja de 10:00 p.m. a 2:00 a.m.
“Me siento feliz y a la vez dichoso de tener una buena esposa”, dice Giralt.
Y dentro de poco habrá un nuevo talento en la familia porque, según contó,
su compañera de vida está “cargada”. “Ahora nos dedicamos a trabajar por el
bienestar del hijo que viene”, externa el bailarín, quien desde niño ha sido
un amante de la vida artística, lo cual ha sabido aprovechar.
Una casita
Manuel Giralt se sorprendió cuando salió ganador como “escamoso”. “Cuando
voy a concursar, le pido a Dios que todo me salga bien, y esa vez que participé
en Fin de Semana, casi se me rodaron las lágrimas al saber que había ganado,
yo soy bien sentimental, pero a la vez me sentí dichoso y feliz. Ojalá que pueda
salir favorecido en la final del ‘escamoso’, de ser así, mi idea es comprar
una casita, también conocer al mompirri, al ‘escamoso’; además, otro de mis
sueños es conocer Estados Unidos, pero como artista, no como ir a vivir allá”,
expresa.
Cantar, bailar y hacer de pirulino
LA PAREJA. Manuel y su esposa, Ruby, trabajan juntos
en una tienda de productos lácteos.
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Manuel de Jesús Giralt Reyes nació en San Salvador un 19 de abril de 1971.
Es el cuarto de cinco hermanos (tres varones y dos hembras). En el fútbol es
un aficionado al Barcelona. “Rivaldo cumple años el mismo día que yo”, señala
Giralt, en alusión a que el jugador brasileño que milita en el Barça nació en
la misma fecha, sólo que un año después.
Tenía nueve años cuando perdió a su padre. Estudió hasta noveno grado y luego
se dedicó a laborar. Al principio, trabajó en restaurantes como mesero; luego
en una discomóvil que se llamaba “JR”, donde hacía de bailarín.
“Ahí estuve casi 12 años, empecé primero con la discoteca y después cantaba
con un grupo que formó el dueño (de la misma)”, cuenta.
“Breakdance”
También relata que en los 80 aprendió el baile del “Breakdance”, cuando estuvo
de moda, y compitió en San Miguel, en los barrios y las colonias.
Más adelante tuvo una pupusería, “sólo que ahí fracasé”, afirma, y externa
que no le fue tan bien con su anterior compañera de vida, la madre de sus tres
hijas.
Ahora está casado con Ruby Lisseth Arias Maldonado de Giralt, de 23 años.
Ella fue quien lo animó a participar como “Pedro, el Escamoso” en Fin de Semana.
“Una amiga me recomendó que le dijera a Manuel que fuera a concursar, y yo
le compré hasta la cola (el cabello) y lo mandé”, dice Ruby Lisseth.
Juana Francisca Reyes Villatoro viuda de Giralt, la madre de este personaje,
dice: “A él desde chiquito le gustaba bailar, era tremendo”.
Giralt adelanta que dentro de poco tiempo cantará en el restaurante El Zarape,
donde piensa “imitar las canciones de Nelson Ned y de otros intérpretes, para
variar un poco”.
Los viernes y sábados se presenta, junto a otros artistas, en ese restaurante
(ubicado en la avenida Roosevelt, frente al Triángulo, en San Miguel), a partir
de las 10:00 p.m. La entrada es de $5.
Actualmente, ahí baila como el pirulino y también en un acto llamado “El show
de la iguana”, donde él sale, precisamente, vestido de iguana.
Y para terminar, afirma que se identifica con “Pedro, el Escamoso” en lo “chivatada”,
en lo “coqueto que es con las chicas”, dice.
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