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Alcadías de lujo
Las 262 comunas recibieron, desde 1998 a 2002, más de 3 mil 400 millones de colones del Órgano Ejecutivo. El 80 por ciento de estos fondos debe invertirlos en obras de infraestructura, y el 20 por ciento restante pueden utilizarlo en gastos de funcionamiento. ¿Pero cómo priorizan los concejos municipales
en qué invertir ese dinero? Algunos como el del Carmen, departamento de Cuscatlán, y El Paraiso, Chalatenango, prefirieron invertir miles de colones en remodelar sus palacios municipales de lujo. Otros como el de San Ildefonso, en San Vicente, en una camioneta del año, y San Martín destinó 55 mil colones
en a una campaña contra el secuestro y la delincuencia.
Metzi Rosales/Tania Membreño
enfoques@laprensa.com.sv
El palacete de El Carmen
La alcaldía de El Carmen invirtió más de 1 millón de colones en su nuevo edificio.
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CONTRASTE. Los pisos de mármol y detalles en madera contrastan con el deteriorado parque del municipio de El Carmen.
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La fuente refresca. Pero sólo a los que trabajan en la alcaldía. La lujosa casa de dos plantas invita a quedarse. Piso de mármol, marcos de madera, vidrios quemados y un amplio pasillo. Mobiliario y máquinas nuevas.
Se impone ante la deteriorada iglesia y el descuidado parque que tiene enfrente. Y ante las champas que están atrás de ella. Allá en el hoyo.
Parece de ensueño. No es para menos; la construcción y equipamiento de la comuna de El Carmen, en Cuscatlán, costó 1 millón 382 mil 328 colones. Es la inversión más grande que ha hecho esta comuna desde 2000 con el dinero que recibe del FODES.
La sigue el proyecto de abastecimiento de agua potable en el cantón San Antonio, a un costo de 1 millón 98 mil 707 colones. El mismo que desde hace un año no cuenta con el vital líquido. Que necesita que se reparen sus calles de acceso, que reconstruyan la iglesia y algunas viviendas dañadas por los
terremotos.
“Nosotros necesitamos agua y viviendas, no una alcaldía a la que ni visitamos”, reclama José Paz, residente del cantón. La misma opinión comparte José Antonio Vásquez e Ignacia García.
Pero estas necesidades no podrán ser mitigadas aún. Y aunque la alcaldía cuenta con más de 3 millones de colones del FODES para obras de infraestructura, primero debe saldar sus deudas.
El ISDEM le prestó 1 millón de colones para construir su palacete. La comuna debe pagar mensualmente 29 mil colones, casi la misma cantidad que el ISDEM le debe transferir cada mes de lo que tiene asignado del FODES.
Rosa Argelia González, síndico de El Carmen, reconoce que esta mora impide que ejecuten otros proyectos. “Nos tiene un poquito atrasaditos y limitados, pero vale la pena. Aquí se hacen reuniones de otros municipios y nuestro salón de reuniones es muy solicitado”, justifica.
En un verdadero Paraíso
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CASI 1 MILLÓN. La nueva imagen de la alcaldía de El Paraíso, en Chalatenango, tuvo una inversión de 985 mil 745 colones. Todas las oficinas tienen aire acondicionado.
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Por calor no se preocupan. El aire acondicionado llega a todas las oficinas. Trabajan en el interior de un verdadero Paraíso.
No tienen mucho que envidiarle al edificio municipal de El Carmen. Sólo la segunda planta. Quizá por eso gastaron un poco menos, pues sólo remodelaron sus oficinas. Colocaron piso de cerámica y alfombras y se equiparon de computadoras. Y pintaron la fachada a su gusto, con los colores rojo y blanco.
La inversión fue de 985 mil 745 colones. Casi rozaron el millón. Pero fue justo y necesario, según el edil de El Paraíso, en Chalatenango, Carlos Guevara.
“Cuando recibimos la alcaldía en el 2000, las oficinas eran un completo basurero, nosotros no podíamos trabajar en un espacio sucio y descuidado, y con el concejo decidimos hacer la inversión porque los beneficios son para todos los usuarios de la alcaldía”, argumenta.
Con el dinero que la comunade El Paraíso invirtió en su nueva imagen hubiese podido abastecer de agua potable a un cantón. O instalar energía eléctrica en un caserío de los habitantes de la comunidad Angostura y Santa Fe, quienes han solicitado estos proyectos.
“Desde 1980 que estamos en esta comunidad no contamos con agua potable. Antes la trasladábamos de unos pozos que habían abierto, pero no era potable. A cada alcalde que ha llegado se lo hemos solicitado, pero nunca nos escuchan”, dice María Hércules, residente en La Angostura.
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