Los últimos acontecimientos judiciales
Parece que los acontecimientos judiciales importantes no terminan y que día
a día se dan nuevos que ameritan algunos comentarios.
Ha causado extrañeza que la interioridad de la Corte Suprema de Justicia se
haya dado a conocer por diferentes hechos puestos de relieve por los medios
de comunicación: Magistrados del máximo tribunal de justicia se quejan de que
no existe celeridad en el pleno de la Corte para resolver los casos de títulos
irregulares y de que el informe de la comisión especial sobre los títulos irregulares
no se ha dado a conocer, después de más de un mes de haber sido entregado; causa
impacto que Jueces de lo Penal, que han tenido que conocer las acusaciones criminales
de títulos falsos resuelvan que “si bien es cierto, el título es falso, no existió
lesión al bien jurídico tutelado” o “si bien es cierto que hay falsificación
del título, no se ha comprobado que el acusado haya participado en la falsificación
de la firma de un decano”; jueces candidatos al cargo recién creado en el Consejo
Nacional de la Judicatura se quejan de que se han ocupado los conductos oficiales
de la Corte para apoyar la candidatura de un Magistrado de Cámara, presidente
de la Asociación de Jueces y Magistrados de El Salvador, que tuvo una dudosa
actuación en un homenaje al Presidente del máximo tribunal; este candidato se
queja de que todo es una conspiración de jueces izquierdistas que tratan de
dañar su candidatura, y éstos, a su vez, señalan que ese homenaje se hizo con
fondos del Órgano Judicial; que una persona que ha sido denunciada ante el CNJ
y la Sección de Investigación Judicial y a quien se ha iniciado un antejuicio,
previo a un proceso penal, por una resolución de dudosa sustentación, se la
ha nombrado Juez de lo Mercantil interina, con posibilidades de nombrarla en
propiedad; que los Jueces de lo Mercantil de San Salvador se han visto amenazados
en su integridad, lo que ha dado lugar a que una de ellos renunciara; se sabe
que aunque se tiene conocimiento de dónde provienen las amenazas, por investigación
que llevó a cabo la Policía Nacional Civil, se le tiene temor al sindicalista
que hace de las suyas en los tribunales, quien ya ha sido procesado y tiene
otro proceso pendiente, pero al que los Jueces de Instrucción, por una u otra
razón, lo favorecen siempre, y no se toma ninguna resolución para apoyar a los
funcionarios judiciales que se sienten desesperanzados.
Uno de los acontecimientos recientes más significativos ha sido la noticia,
dada a conocer por los periódicos el lunes pasado, y calificada como “sin precedentes”,
de que el pleno de la Corte resolvió un recurso de retardación de justicia contra
uno de sus tribunales y requiere a la Sala de lo Civil que resuelva un recurso
de casación interpuesto hace más de un año, en donde está involucrada una empresa
transnacional estadounidense.
A dicha empresa le asiste toda la razón del mundo para reclamar por la inacción
de una Sala que, en los últimos dos años, ha adquirido reputación de no resolver
conforme a la ley, sino según los dictados ideológicos de un determinado partido
político, pero tenemos que señalar algo que sí tiene precedentes. Detrás de
su reclamo judicial, nadie lo duda, está el reclamo de un poderoso gobierno
extranjero preocupado por la violación de los derechos de sus nacionales que
hace el Órgano Judicial. La indignación inicial de la Corte ante el último informe
del Departamento de Estado norteamericano ha dado paso a una verdadera preocupación
ante sus términos y por la aparente seriedad de las afirmaciones del Gobierno
de los Estados Unidos de vincular la cooperación con nuestro país a un compromiso
real con el combate a la corrupción y hasta la propuesta escandalosamente servil
de una comisión conjunta para discutir los términos del referido informe. Es
justo preguntarse por los miles de procesos inactivos por términos mucho más
largos en todas las Salas de la Corte y si se habría resuelto el recurso por
retardación de justicia si el afectado hubiera sido salvadoreño.
Todo esto es un breve sumario de tantas cosas que se suceden en el ámbito
judicial y de peores cosas que de seguir pueden terminar con la confianza teórica
que debemos tener en nuestros tribunales como una manera civilizada de resolver
los conflictos entre las partes y no tener que recurrir a la vieja tradición
de la “ley del talión”.
Por el Imperio del Derecho,
Centro de Estudios Jurídicos.
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