El ataque de las supermamás
Tu hazaña es heroica: ¡Ser trabajadora y mamá a tiempo completo! ¡Que la fuerza te acompañe!
Beatriz Valdes
vivir@laprensa.com.sv
Hace poco tiempo, en una galaxia cercana, un grupo de mujeres realizó la difícil tarea: ser madres y trabajadoras al mismo tiempo.
Cuenta la leyenda que estos seres míticos, aunque no podían volar, estaban pendientes de sus hijos a kilómetros de distancia.
Los registros demuestran que podían pensar en 1 mil cosas a la vez y desempeñar varias ocupaciones al mismo tiempo. En su casa, eran las primeras en levantarse y las últimas en irse a dormir. Su mejor arma era el teléfono; su base de control, la oficina.
¡Atentos! La leyenda también cuenta que esos seres aún rondan la Tierra, y que probablemente están leyendo este periódico en este preciso momento (¡Les queda tiempo hasta para eso!).
Una larga jornada
Regreso a la realidad. No se trata de seres intergalácticos ni de superhéroes: son simplemente madres que trabajan. ¿Eres una de ellas? Entonces probablemente estas palabras de Marlene de Pérez, quien tiene su propia empresa y tres hijos pequeños (dos, cuatro y cinco años), te suenan conocidas: “Para empezar, hay que levantarse temprano. Cuarto para las 6:00 a. m. me levanto a revisar uniformes, hacer loncheras, y desde las 6:00 comienzo a tratar de levantar a los niños. Me toca llevar a los niños al colegio...”
O quizás también te identifiques con las palabras de Flor Aragón, publicista y madre de dos (tres y seis años): “Al llegar (salgo tipo 7:00 p.m.), ellos me esperan para cenar. Hago deberes con la niña. Los acuesto tipo 8:30. Si llego más temprano, vemos tele, jugamos”.
Tus días, pues, se debaten entre hijos y trabajo, hijos y trabajo.
“Siempre se mantiene uno cansado, cansancio crónico. Ni tiempo de ir al salón me queda”, comenta Marlene de Pérez.
S.O.S. para mamá
Actualmente, buena parte de los empleos son absorbentes y tienen horarios fijos y extenuantes. Las madres trabajadoras deben dividir matemáticamente su tiempo.
No obstante, en algunos casos reciben apoyo. La ayuda del padre, por ejemplo, es vital. “Por suerte, mi esposo tiene bastante tiempo disponible. El niño sale (del kínder) a las 11:00 a.m. y se queda con él una hora”, dice Flor Aragón. Los abuelos también ayudan. Sonia de Almendárez, colaboradora jurídica y madre de una niña de cuatro años, comenta: “A las 11:30 sale del kínder. Los abuelitos la van a traer y la mayor parte del tiempo pasa con ellos”.
Las guarderías también salen al rescate de las mamás. “A las 3:00 p.m. (al salir del colegio) las van a dejar a una guardería. Allí hacen deberes, se toman refrigerios y me esperan hasta las 6:00 p.m.”, comenta Olga de Moreno, publicista y madre de dos niñas (siete y cinco años).
Con o sin ayuda, la tarea de las madres trabajadoras, se asemeja mucho a los superhéroes. ¡Conseguir la excelencia en ambos ámbitos de tu vida es, después de todo, una hazaña!
4 casos de mamás que trabajan
Marlene
Romero
Encargada de sucursal de Raf.
Para poder trabajar, Marlene deja a su hija de nueve meses con una vecina “En la noche, cuando llego (7:00 p.m.), (la niña) está esperando para dormirse”, dice. “Para mí, lo más cansado es estar pendiente también de los quehaceres de la casa.”
Marta de Díaz
Propietaria de taller
y boutique La Hormiga.
“Mi trabajo es superflexible porque es propio”, dice esta empresaria y madre de tres hijos pequeños. Junto con sus tres hermanas, también madres, Marta creó su propia empresa para poder tener un empleo con horario flexible. Ella trabaja sólo durante las mañanas. “Lo hicimos (fundar la empresa) pensando en trabajar y aportar dinero, pero sin descuidar la casa.”
Olga de Moreno
Publicista
Esta publicista y mamá de dos niñas recurre a una guardería, donde sus hijas hacen sus deberes y se mantienen ocupadas después del colegio. “El ‘daycare’ queda cerca de mi trabajo”, afirma. Su esposo llega a traer a las niñas a la guardería, mientras ella sigue trabajando hasta aproximadamente las 7:30 p.m. Sin embargo, les dedica el fin de semana “a tiempo completo”. “Todo el fin de semana es de dar virote con ellas.
Marta Julia Ramos
Empleada en un taller de confección.
Para poder trabajar y aportar dinero a su hogar, Marta Julia sacrifica ver a sus niñas (cinco y 10 años) todos los días. Ellas viven en Ciudad Arce y ella en Soyapango. “Mi mamá me las cuida fuera de San Salvador”, comenta. “Las veo cada ocho días por el fin de semana. Me voy el sábado y regreso el lunes.”
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