Curileros no son prioridad
Metzi Rosales
enfoques@laprensa.com.sv
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EL REPELENTE MÁS BARATO. Los manglares están
atestados de zancudos y jejenes. Fumar puros es una de las técnicas
más utilizadas por los niños curileros para espantarlos
y evitar sus picaduras.
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El Salvador, como firmante del Convenio 182 de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT) sobre “la prohibición de las peores formas de trabajo infantil”,
tuvo que establecer cuáles serían su prioridades para cumplir dicha ley.
El Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (ISPM) anunció, a finales de 2001, que serían cuatro: la explotación sexual, pepenar en la basura, elaborar pólvora y cortar caña de azúcar.
La pesca, que incluye a los niños curileros, no figura en esta lista negra.
Ismael Rodríguez, director del ISPM, explica que la extracción de moluscos no está incluida “porque se consideró que los otros (trabajos) son peores”.
Si se llega a aprobar el nuevo anteproyecto de Código de la Niñez y Adolescencia, Rodríguez tendrá que cambiar de opinión; pues éste en el artículo 64 califica la extracción de moluscos de “peligrosa e insalubre” y prohíbe que los menores trabajen en ello.
Curiosamente, dicho anteproyecto fue presentado a la Asamblea por su jefa, la primera dama de la República, Lourdes de Flores, el 28 de mayo pasado.
Rodríguez sostiene que el problema es que el dinero no alcanza para todo los grupos en riesgo. “Son como la quinta opción. Para curileros y otros trabajos, como el doméstico, hay otros recursos pero son inciertos, no son determinados”, recalca.
¿Cuántos son?
El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC, por sus siglas en inglés), de la OIT, sostiene que son 450 mil niños los que laboran. De éstos, 30 mil realizan trabajos riesgosos.
El IPEC sí incluye dentro de esta categoría a los niños curileros: 1 mil 815 menores, según sus investigaciones.
Rodríguez difiere con esta cifra. Según el ISPM son 272 mil menores de 18 años (40 por ciento menos) los que trabajan en el país. Y de éstos, 11 mil 500 desempeñan las peores formas.
La meta es el 2005
El director del ISPM es sincero y dice que no tienen capacidad económica para erradicar el trabajo infantil en su totalidad. Su prioridad es eliminar sólo las peores formas y garantizar la escolaridad de éstos.
“Decir que con los recursos (que tenemos) vamos a promover o garantizar que todos estos niños vayan a la escuela y dejen de trabajar, yo diría que no es cierto. Es un poco comprometido”, explica Rodríguez.
Otras de las medidas serán sancionar a las personas que contraten o sometan a los niños a realizar estas labores, organizar a los padres en cooperativas para que perciban más ingresos económicos, dar estudio y atención médica gratuita a los niños.
Ítalo Cardona, director de la IPEC en nuestro país, explica que la OIT no plantea erradicar todas las formas de trabajo infantil porque “es imposible”. “El ideal es eliminar las peligrosas y que vayan a la escuela”, agrega.
Para los niños vendedores, empleados o trabajadores domésticos, Rodríguez espera que los padres asuman la responsabilidad brindar la educación a sus hijos y evitar que trabajen.
Su promesa es que en el año 2005, con la inversión de unos 8 millones de dólares,
El Salvador habrá eliminado las cuatro peores formas de trabajo infantil. Es
decir, según sus cuentas, se habrá ayudado a sólo un poco más de 11 mil menores.
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Las
cuatro peores
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COHETEROS. Dos mil
500 niños trabajan en coheterías.
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PEPENADORES. Un mil
niños se dedican a buscar entre la basura objetos que vender.
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PROSTITUCIÓN.
Se estima que 200 niños y niñas son explotados sexualmente.
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ZAFRA. Treinta mil
niños se dedican, de forma directa o indirecta a la zafra.
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