Salvadoreños en Italia… la historia
Es una pequeña y laboriosa comunidad, son reconocidos por las mismas autoridades
italianas como trabajadores, honestos, tranquilos; son
personas simples con una gran dignidad y calor humano…
son nuestros compatriotas salvadoreños que viven en
Italia, la mayoría concentrados en la gran Milán, algunos
otros por Varese, Gallarate, Como, Turín, Venecia, Roma,
Bologna y muchas otras ciudades italianas.
Geovanny López
departamento15@laprensa.com.sv
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Pocos minutos después de la alborada, bajo un perfecto claroscuro cielo de Milán…”buon giorno… un caffe… grazie” (“buenos días… un café… gracias”) luego de prisa en medio del trafico caótico de la gran
ciudad, es como siempre una gélida mañana de invierno esperando impaciente el verde del semáforo, constatando el humeante despertar de la gran urbe. Otros resurgiendo de las profundidades de la tierra
en la estación de la metropolitana (tren subterráneo), algunos en el tranvía; uno es cocinero, otro es conductor, quizás un electricista, aquella es baby sitter; así inicia la jornada de rutina en la
lejana Italia, de un grupo de hombres, los que un día se marcharon inexorablemente de su tierra y sobrevivieron a una cultura diferente. Todos ellos tienen algo en común: han aportado su juventud, su
esmero, sus mejores años, su trabajo para el desarrollo de dos naciones: una que los vio nacer, la otra que los adoptó y les dio otra oportunidad. No son italianos, son salvadoreños.
Es así como pasa la vida en Italia, incorporados en un régimen productivo, exigente, preciso y frenético, en un sistema que lentamente cede a la necesaria e inevitable multietnicidad. Sin embargo, la
comunidad salvadoreña se las ha arreglado para no perder nada de lo que una vez tuvieron a la vuelta de la esquina. Muy frecuentemente organizan celebraciones con actividades culinarias autóctonas, campeonatos
de fútbol, la “bajada” en agosto, la cena de noche buena con el tradicional pavo, veladas culturales, el grupo folclórico, la fiesta de todos los sábados con música salvadoreña, la elección de Miss Independencia,
el Día de la Cruz, la misa salvadoreña de todos los domingos y muchos más.
Espagueti contra pupusas
Después de una jornada agotadora de trabajo: de nuevo a casa, un pequeño apartamento en el 3° o 5° piso de un antiguo “palazzo” (edificio) blancusco, que la escarcha invernal hace confundir con el purísimo
mármol de Carrara (ciudad Toscana de donde se extrae el mármol), jactando con altanería todo el explendor de una arquitectura románica, al calor de la hoguera, está servida la cena: rigurosamente “spaghetti
al dente” (“al diente”, un poco duros) con vino “rosso” (tinto), como lo dictamina la auténtica tradición italiana. Pero al menos una vez al mes: pupusas, casamiento, frijolitos, tamales, tortillas. Aunque
sí es difícil encontrarlos o elaborarlos, se busca siempre la oportunidad: los amigos que cocinan, una celebración propia de la comunidad, una visita a un el restaurante salvadoreño o i r de compras por
la tienda.
La comunidad salvadoreña es una de las más antiguas llegadas a Italia, como comenta Silvia Tobal, quien por muchos años tuvo a su cargo la presidencia de la comunidad salvadoreña. “Por los años 70,
en la iglesia El Calvario había un sacerdote italiano, fue a traves de él como se mandó a la primera salvadoreña para Italia, pues este sacerdote conocía aquí (en Italia) a una señora italiana, quien
tenía una agencia de viajes. Así es como la mandó con documentos (permiso de estadía), contrato de trabajo por tres años y boleto aéreo, fue ella la primera persona que llegó a Italia, se llamaba Ana
María y llegó a Gallarate (una ciudad en el norte de Italia)”.
Tobal dice, además, que llegó a aquel país europeo en 1972. “Cuando comenzó a venir un montón de gente fue cuando comenzó la guerra; las primeras personas venimos más que todo por curiosidad, por aventura”,
dice.
En el momento en que los salvadoreños comenzaron a llegar a Italia, había muy pocas comunidades. Hasta parece que los salvadoreños fueron “los primeros de los primeros en Italia”, luego comenzaron a
llegar los peruanos, después los filipinos y los últimos en llegar fueron los ecuatorianos.
incremento
Es de destacar que las primeras en llegar a tierra italiana fueron las mujeres salvadoreñas. Después, el flujo migratorio se incrementó considerablemente en los años ochenta, período de recrudecimiento
del conflicto político, y fue de esta manera que comenzaron a llegar los primeros hombres salvadoreños, algunos en condiciones extremas, y de esta forma se hizo muy frecuente la llegada de muchos compatriotas.
Actualmente no se conoce exactamente la cantidad de nuestros compatriotas en la península italiana, pero miembros de la directiva de la comunidad estiman que son entre 20 y 25 mil, la mayor parte concentrada
en la zona norte, en la Región Lombardia, que es una de las áreas más industrializadas en Italia, y que comprende las ciudades de Milán, Bérgamo, Brescia, Como, Varese y otras.
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