Halloween en california
Una tradición “americana” con sabor de El Salvador.
TEXTO y fotos: julio marenco
departamento15@laprensa.com.sv
El pueblo salvadoreño tiene el cielo por sombrero…” se escuchaba a través
de los parlantes. Pero el cielo esta vez no era el de los cafetales ni las playas
cuscatlecas, sino el de un día inusualmente soleado para esta época en Millbrae,
California, a pocos kilómetros de San Francisco. Es domingo, pocos días antes
de Halloween, una de las fiestas estadounidenses por excelencia, y el grupo
cultural Renacimiento celebra su fiesta anual.
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EN SAN FRANCISCO. Cecilia Smith y Vicky Cory, ataviadas
para la ocasión, participan en la celebración benéfica
del Halloween a lo salvadoreño, en la ciudad de San
Francisco.
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Los disfraces y los símbolos de lo sobrenatural que acompañan a estas fechas conviven esta vez con los panes con chumpe, las quesadillas y el café de olla con que se agasajan los cerca de 50 comensales
que atienden la fiesta. Los fondos recaudados irán para las causas que las señoras amadrinan en El Salvador.
Este año, las señoras de Renacimiento esperan totalizar 6 mil dólares para organizaciones y personas en El Salvador, que van desde la escuela de Villa Los Ángeles, en San Vicente; el hogar infantil
San Cristóbal; el hogar de ancianos San Vicente de Paul, en Usulután, o el asilo San Antonio, de San Miguel.
En 2001, las donaciones de este grupo de señoras sobrepasaron los 7 mil 500 dólares, que llegaron a los damnificados de los terremotos a través de la Asociación Agape y la Cruz Roja.
Las señoras de Renacimiento pasan todas de 65 años, pero el tiempo no se ha llevado el entusiasmo, al contrario. “En nuestro grupo tratamos de mantenernos activas, de cultivarnos y de no perder nuestra
mente ni nuestros recuerdos”, dice Delmi Amaya, una de las miembras más entusiastas del grupo, quien llegó a San Francisco en 1961.
Fundado hace más de 20 años, el grupo tenía entonces tres cosas en común: amistades de toda una vida, una patria común(El Salvador) y un lugar de residencia también común: el área de la bahía de San
Francisco, en el estado de California.
Lo que nació como un club de vecinas salvadoreñas pronto se convirtió en una sociedad benéfica. Ahora, las señoras organizan cuatro excursiones por año a la ciudad de Reno, en el vecino estado de Nevada.
Las ganancias de estas escapaditas van a parar a las obras seleccionadas en El Salvador.
La unión para estas señoras permite no perder la conciencia de ser salvadoreñas en tierra extranjera. Toda la comida que se sirve en las actividades del grupo es típica de El Salvador, que ellas mismas
cocinan según las recetas traídas decenas de años atrás. Esa misma tradición es la que ellas tratan de mantener viva en sus hijos y nietos.
Mientras los parlantes dejan escapar las cumbias con sabor a trópico, los jóvenes y niños bailan con los abuelos pero sin saber a qué se refieren las letras de las canciones.
Gracias a estas señoras, por lo menos hoy, la cumbia también se baila en California.
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