Réquiem por Ogalde
El delantero catracho que jugó en el Fuerte San Francisco, en el Águila y
en el Baygón ADET fue asesinado hace dos semanas.
Víctor Domínguez
elheraldo@laprensa.com.sv
CON EL FUERTE SAN FRANCISCO. “El Tin” Martínez compartió
cancha con la mejor generación de futbolistas de Morazán, y el equipo
fue protagonista en varios campeonatos nacionales de modo consecutivo.
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El fútbol hondureño y el salvadoreño están de luto. El popular ariete catracho
Jorge Armando Martínez Ogalde falleció el 1º de noviembre en San Pedro Sula
por un disparo en la cabeza.
El ex jugador de 38 años militó en los hondureños Motagua, Universidad, Palestino
y Súper Estrella en los 80, y en los salvadoreños Fuerte San Francisco, Baygón
ADET y Águila a principios de los 90.
Martínez fue ultimado luego de pitar un encuentro de fútbol en la cancha Guillén.
“Uno de los jugadores le pidió a un señor vecino que nos devolviera la pelota
que se nos había ido a su casa. Él hizo un disparo al aire y nos devolvió el
balón”, relató el futbolista aficionado Maynor Alarcón al matutino “La Prensa”
de Honduras.
Al final del partido, el mismo sujeto apuntó con el arma al grupo y disparó
varias veces.
“Inmediatamente nos dimos cuenta que Jorge iba a morir, el balazo fue directo
a la cabeza y no se pudo hacer nada a pesar de que lo llevamos al hospital”,
lamentó Alarcón.
En su honor
Los acongojados integrantes del Club Deportivo Atlético Luisiana, a quienes
Martínez lideró, quieren nominar en su honor un complejo deportivo en construcción.
“Vamos a luchar porque el complejo deportivo de la colonia lleve su nombre,
Jorge Martínez fue un gran maestro”, apuntó uno de los futbolistas.
MARTÍNEZ, EN ACCIÓN. El deportista fue ultimado hace
dos semanas, en un episodio que despertó indignación general en San Pedro
Sula.
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Jorge fue seleccionado nacional en la época del brasileño Ernesto Rosa Güedes,
en 1996.
Aunque su paso por la selección hondureña fue corto y no lo culminó con éxito
camino a la Copa Mundial de Francia 98, se le consideró siempre como uno de
los hombres más carismáticos de esa generación.
Aparte de su paso por varios de los mejores equipos de Honduras y del oriente
de El Salvador, cerró con orgullo su carrera en el Universidad de Honduras,
en 1997, y posteriormente fue asistente técnico de Alberto Romero en esa misma
institución.
Ya retirado de las ligas mayores, dedicó su tiempo a cultivar los valores
juveniles.
Al momento de su muerte dirigía al equipo juvenil del Atlético Luisiana, al
equipo femenino de la zona y a un grupo de niños que aprendieron de él el ABC.
Todos sus familiares y amigos le dieron el último adiós al atleta el 3 de
noviembre.
Caballero en la cancha, pocos jugadores como “el Tin” Martínez tuvieron tal
liderazgo y don de gentes. Tras ese acercamiento con la juventud, a la que siempre
le inculcó la búsqueda de la disciplina a través del deporte, la iniciativa
de nominar un complejo deportivo en su honor será un justo reconocimiento a
su trajinar futbolístico.
“Vamos
a luchar porque el complejo deportivo de la colonia lleve su nombre, él fue
un gran maestro.”
“Inmediatamente nos dimos cuenta que iba a morir, el balazo fue directo a la
cabeza y no se pudo hacer nada a pesar de que lo llevamos al hospital.”
Maynor Alarcón, futbolista
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