Los pioneros de la organización
La designación de San Salvador como sede de los III Juegos Centroamericanos
y del Caribe supuso una MOVILIZACIÓN de personas para que el evento fuera un
éxito.
Óscar Guerra
deportes@laprensa.com.sv
|

LOS MIEMBROS del comité técnico de los Juegos
Centroamericanos y del Caribe posan para la foto antes del inicio de las
competencias. Fue el primero de su tipo.
|
La junta general de delegados de Centroamérica y el Caribe, reunida en abril
de 1930 en La Habana, Cuba, le otorgó a San Salvador la sede para los III Juegos
Centroamericanos y del Caribe.
A partir de ese momento, se le dieron cuatro meses a las autoridades gubernamentales
cuscatlecas para aceptar la designación. La Asamblea Nacional Legislativa de
El Salvador dio el visto bueno para la sede y comenzó la organización como tal.
El primer paso dado por el Poder Ejecutivo, encabezado por Maxi miliano Hernández
Martínez, fue crear el Comité Nacional Olímpico, para que rigiera los destinos
del deporte el 30 de marzo de 1933 y su primer presidente fue Ángel Soler Serra,
un empresario salvadoreño.
El 19 de abril del mismo año se creó la Junta Nacional Olímpica, una especie
de comité organizador, integrado por miembros del Comité Nacional Olímpico y
representantes del Gobierno, nombrados por Hernández Martínez.
A partir de ese momento, la Junta Nacional Olímpica, presidida por Soler Serra,
tomó las riendas del evento y todo su engranaje.

La Memoria de San Salvador 1935 muestra a los miembros del comité
organizador de los Juegos (arriba) y a los presidentes de los países
participantes de la justa. |
El Flor Blanca
Así, se crearon comisiones para los aspectos relacionados con los Juegos como
la de salud, encabezada por Emilio López, presidente de la Cruz Roja; la de
transporte; la de servicios públicas y otras.
Según se relata en la Memoria de los III Juegos, los servicios médicos atendieron
94 emergencias, que detallaron una a una.
Por ejemplo, el panameño Reginald Bedford presentó: “Agotamiento por esfuerzo
físico en la carrera de 100 metros y contracción de la masa muscular posterior
del muslo izquierdo. Tratamiento: inhalaciones de oxígeno; masaje con alcohol
alcanforado”. Estilos de la época.
Asimismo se licitó la construcción del estadio Flor Blanca. El ganador fue
el arquitecto Carlos Varaona Villaseñor. Empero, días después el Gobierno anuló
el contrato y se lo encargó a José E. Alcaine hijo, quien concluyó la obra.
El terreno fue donado por la Compañía de Tranvías de San Salvador y Santa
Tecla. Según las estimaciones, el costo sólo del terreno era de 249 mil 814
colones.
También se consideró muy en serio el tema del boletaje. Los organizadores
consideraron oportuno vender un abono —además de las entradas individuales—
para que el aficionado pudiera presenciar cualquier competencia en cualquier
escenario. El costo fue de 30 colones para los hombres, de 20 y 10 para las
damas, dependiendo de la localidad y del escenario, y de 5 colones para los
niños menores de 16 años.
|