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LA TRIBUNA

Los profetas de su tierra

El Salvador conquistó 18 MEDALLAS en los III Juegos Centroamericanos y del Caribe. El golfista Carlos Escobar Leiva fue la gran figura y ganó dos oros. También hubo metal en el fútbol.

Óscar Guerra
deportes@laprensa.com.sv

EL EQUIPO CUSCATLECO de fusil militar. Desde la izquierda, Dionisio Velásquez, Guillermo Rojas, Gilberto Carmona, Francisco Párraga, Atilio Carballo y Eugenio Palma.

La cosecha de medallas salvadoreñas en los III Juegos Centroamericanos y del Caribe, en San Salvador 1935, fue modesta. En total, la delegación nacional obtuvo 18 medallas.

Fueron cuatro de oro, cuatro de plata y 10 de bronce en 12 disiciplinas.

En aquellos tiempos no hubo pronóstico de medallas, pero se sabía que El Salvador estaba entre los mejores detrás de Cuba, México y Puerto Rico.

El deportista más valioso de El Salvador fue el golfista Carlos Escobar Leiva, quien ganó dos preseas doradas. Escobar se impuso en el torneo individual y en el de parejas junto a Arturo Bustamante.

De hecho, la de 1935 fue la primera edición en que se disputó la modalidad de dobles, y el golf desapareció como deporte de los Juegos en 1954.

Francisco Párraga, quien subió a lo más alto del podio en la modalidad de pistola libre y se adjudicó bronce en la de tiro rápido o, lo que es lo mismo, tiro de precisión y tiro de guerra en aquellos años, fue otro de los destacados.

Otro Párraga, Guillermo, también sacó oro en el skeet, al tener el puntaje más alto con 55 platillos derribados. Su compatriota Guillermo Rivas Arthes se colgó el bronce en la misma prueba.

En el tenis de campo, los anfitriones ganaron dos medallas de bronce, una en dobles femeninos y otra en dobles mixtos. En ambas estuvo Edelmira Dueñas, quien hizo mancuerna con Enriqueta Araujo y Mauricio López. Las otras dos medallas individuales fueron conseguidas por Nila Guzmán, en clavados, y Fernando Castellanos, en lucha libre.

Medallas por equipo

El 40 por ciento de las preseas obtenidas en San Salvador 1935 se debió a los deportes de conjunto.

Por ejemplo, en esgrima, El Salvador consiguió medalla de bronce por equipos en las modalidades de florete y sable en masculino, en tanto que sumó una plata en la categoría de espada. Mientras tanto, el salto de obstáculos por equipo de ecuestres sumó otro bronce.

En deportes de conjunto, los salvadoreños de entonces lograron lo que los de ahora tienen ratos de no hacer: subirse al podio, y con autoridad.

La selección de polo fue plata, detrás de México. La de voleibol femenino, para no ser menos, también terminó en segundo lugar. Mientras, la representación femenina de baloncesto y la de fútbol se quedaron con el bronce luego de enfrentarse a los mejores del área.


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