Al final de la jornada
Bocadillos a la vista
Carolina L. de Sierra
vivir@laprensa.com.sv
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A las 2:30 p.m. la señora de la cafetería de la Corte de Cuentas de la República inicia su recorrido por los pasillos de las oficinas ofreciendo merienda,
pasteles, enchiladas, yuca, y otros “antojitos” a los empleados de esta institución.
Fotos de LA PRENSA, POR MERCEDES ARIAS
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La mayoría de empresas privadas permiten que sus empleados disfruten de golosinas al final de la tarde, sin embargo tienen algunas restricciones:
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¡SÍ!
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| Comida seca
Golosinas empacadas
Café o té
Gaseosas o cualquier líquido, pero con cuidado de no derramarlo.
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| ¡NO! |
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Bocadillos típicos
Hamburguesas, ni comida que pueda ensuciar o dañar el equipo de trabajo.
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La hora del suculento almuerzo recién ha pasado y no se aguanta porque pronto sean las 3:00 p.m., no es para menos, la señora de la merienda, las empanadas, las enchiladas y
los pastelitos están a la puerta de su oficina.
Detiene un momento la producción, toma el dinero y se dirige al lugar del pecado: los bocadillos en horas de trabajo.
En algunas empresas públicas o privadas los empleados gozan de este beneficio, pero en otras sólo es permitida la comida seca o empacada. Otros, con menos suerte, trabajan en
empresas en las que es totalmente prohibido comer en horas laborales.
En estos lugares la historia es diferente: se levanta, observa a su alrededor, abre la gaveta y trata de no hacer ruido; en cuestión de segundos: a la boca los churros, las galletas
o la golosina que tiene escondida en esa gaveta, que casi parece despensa.
Los bocadillos son “salvavidas”
Los bocadillos en el trabajo, en especial por la tarde, son un “salvavidas” para quienes los comen por ansiedad, porque no almuerzan bien o simplemente por costumbre.
Las golosinas, las galletas, la yuca frita o cocida, los pasteles, las empanadas, el pan dulce, la gaseosa, el café y el té, en fin, una gama de “antojitos” sin duda forman parte
del complemento alimenticio de muchos empleados al final de la jornada.
Cada quien tiene su justificación: “Yo como a media tarde porque me voy tarde de trabajar y mi estómago no aguanta llegar hasta la casa sin comer tan tarde”, manifiesta Marlon
Rivas, diseñador gráfico de una empresa publicitaria.
No es sorpresa que de repente en una oficina abra la gaveta de un archivero y se encuentre con una “despensa” para un ejército de diez personas.
“Mis compañeras mantienen churros, dulces, galletas, porque como a las tres o cuatro de la tarde el estómago te pide y se siente ese vacío...” agregó Rivas.
Permitido
En muchas empresas privadas y públicas, el departamento de Recursos Humanos permite el famoso “break” de la tarde.
La Corte de Cuentas de República y el Ministerio de Salud son dos ejemplos, aunque también hay empresas privadas.
Cerca de las 3:00 p.m. los empleados se asoman a los pasillos para comprar su merienda de la tarde, que acompañan con un “cafecito bien calientito” o una gaseosa.
En el Ministerio de Salud, el “bocadillo” preferido es la empanada, mientras que en algunas oficinas privadas los pastelitos de carne o de papa.
Hay empresas privadas que tienen un lugar destinado al final de la oficina, en el que colocan una mesa para que los empleados disfruten del café y de pan dulce de la tarde, tranquilamente
y sin hacerlo sobre su escritorio.
Sea cual sea su caso: ¡Buen provecho!
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