Un médico salvadoreño en Beverly Hills
Mario Paz ha tenido siempre un arma propia: no dejarse intimidar ante nada,
así ha logrado triunfar en una carrera compleja y en
una zona famosa.
TEXTO: RODRiGO ARIAS
departamento15@laprensa.com.sv
No cualquiera destaca en Hollywood, pero un salvadoreño ha sabido lograrlo, no frente a una cámara de cine, pero en una rama muy competitiva: la odontología.
El doctor Mario Paz es un salvadoreño, oriundo de San Miguel, que hace 13 años instaló su clínica en la exclusiva zona de Beverly Hills, y entre su clientela ha visto desfilar gente del espectáculo
como la cantante June Pointer (de las Pointer Sisters), el productor David Valdez (Green Mile) y la actriz Jana Malone (Stepmom). Melanie Griffith, Gene Hackman y el ganador del Oscar de este año, Denzel
Washington, llevan a sus hijos a la clínica del doctor Paz.
A sus 46 años, el doctor Paz se destaca en lugares donde pocos hispanos han llegado, y donde pocos se atreven a llegar. “No es fácil entrar. Muchos dentistas latinos se van a áreas latinas, porque es
más fácil. Yo evité tener que hacer eso”, dice el doctor Paz.
Además, él sabe que las estrellas de cine son una clientela muy exigente, pero eso no lo ha hecho sentirse intimidado.
La vida del doctor en Hollywood comenzó en 1989, pero su carrera médica inició en San Miguel, 15 años antes.
En ese entonces, no se imaginaba que iba a ser dentista. A mediados de los 70, después de sacar su bachillerato del Instituto Maristas, deseaba estudiar Medicina. Pero entonces, la Universidad de El
Salvador estaba cerrada, y tuvo que emigrar. Así, tomó una beca que le ofreció la embajada de Brasil, pero no de Medicina, sino de Odontología.
Terminó su carrera en Brasil, y regresó a El Salvador a a procesar su incorporación a la Universidad Nacional para su año social. En 1981 y 1982, en pleno conflicto armado, Mario realizó sus prácticas
en el el hospital Luis Edmundo Vásquez, de Chalatenango.
“Dormíamos al sonido de los cañones –recuerda–. Fue difícil, inolvidable, y me alegra que hayamos sobrevivido.”Tuve muy buena camaradería con los residentes y la satisfacción haber servido a esa comunidad
tan necesitada.” En 1983, se fue a Nueva York a estudiar un post- grado. Ahí conoció a Linda, su actual esposa, con la que tiene dos hijas.
Su postgrado en la universidad de Rochester, Nueva York, fue una especialidad poco común: frenos linguales (se colocan detrás del diente frontal).
“Sólo tres universidades en el mundo enseñaban esta técnica a la par de la
ortodoncia tradicional”, recuerda. “Aprendí esa técnica, que era innovadora
en esa época.”
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El doctor Mario Paz posa con la actriz estadounidense
Melanie Griffith.
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El inventor de ésta era doctor Craven Kurz, que residía en Beverly Hills, y en su clientela figuraba mucha gente del negocio del espectáculo. Kurz necesitaba un ayudante, y solicitó uno a Rochester.
La universidad recomendó a Mario.
“Planeaba regresar a El Salvador con mi esposa, pero entonces llegó la oferta del doctor Kurz, y no la desaproveché”, recuerda.
“Kurz era un cerebro con un ojo fenomenal en los detalles estéticos. Tenía 25 patentes de invenciones. Me enseñó el manejo del paciente adulto en la práctica de ortodoncia y cómo llevar al máximo el
resultado estético en los diferentes tipos de tratamiento”, cuenta.
Luego, puso su propia clínica. Kurz se retiró medio año después y le heredó todos sus pacientes a Mario.
En 1989, ganó el premio Harry Sicher First Research, dado por la Asociación Americana de Ortodoncia (AAO) cada año al mejor estudio de investigación científica presentado por todas las universidades
de E.U.A.
“El comienzo de la práctica fue muy difícil, pues fue el mismo año de la recesión estadounidense debido a la Guerra del Golfo. El soporte familiar y la determinación salvadoreña de seguir adelante fueron
determinantes para sobrevivir.”
Hoy, Mario tiene tiene dos clínicas, la de Beverly Hills y otra en Marina del Rey. Es el presidente de la Asociación Americana de Ortodoncistas Linguales (ALOA).
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