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DEPARTAMENTO 15

Empleados se aglomeran en las paradas de buses

Las agencias migratorias cazaviajeros “cercan” la Embajada

Texto Adriana Valle
departamento15@laprensa.com.sv

Autorizadas o no, estas agencias atienden a los solicitantes de visa, y éstos aprenden de sus errores con dinero.

Veinte empleados de dos agencias de asesoría migratoria esperan en la parada de buses de las rutas 34 y 44 del bulevar Santa Elena. Pero no esperan el autobús, sino a los clientes nuevos que desde tempranas horas de la mañana llegan a la embajada para solicitar su visa.

“Estaba confundida. Yo decía que para la embajada me llevaban”, dice Marina Estela Siciliano, originaria de Jujutla, Ahuachapán. Y es que así como Marina, muchas personas que visitan la embajada por primera vez piensan que los jóvenes que los esperan en la parada y que les ayudan a bajar del autobús los llevan a la sede diplomática; pero en realidad los llevan a las casas asesoras para “revisarles” sus documentos antes de llegar a la cita que les ha dado la embajada.

“Me dijeron que eran nuevas medidas de la embajada por los problemas en Estados Unidos”, declaró Fredy Segovia, visitante de la embajada, sobre su experiencia con los tramitadores. En muchas ocasiones, los promotores de las agencias dicen a los aspirantes a visa que “necesitan” revisar sus documentos en las oficinas de ellos antes de pasar a la embajada.

Los errores comunes

A pesar de que los promotores de una de las agencias asesoras llevan camisetas en las que dice que los trámites que realizan no son obligatorios, muchas veces esto no le queda claro a los clientes que llegan a sus oficinas. Y queda menos claro cuando los clientes terminan pagando hasta cinco dólares por supuestos errores cometidos en el llenado del formulario de la visa o en las fotografías que llevan.

Las agencias de asesoría migratoria sí revisan las solicitudes de visa de forma gratuita. Sin embargo, si encuentran algún error en la solicitud, cobran tres dólares por llenar a máquina una nueva solicitud.

Si además encuentran que la foto en la solicitud no es adecuada, cobran cinco dólares extra por tomar cuatro fotos instantáneas a color, que —aseguran— sí llenan los requisitos de la embajada.

Respecto a estos errores comunes, el cónsul general de Estados Unidos, James W. Herman, dice que la fotografía puede o no ser a color; el único requisito es que tenga un fondo blanco o de un tono claro.

De acuerdo a información proporcionada por representantes de las mismas casas asesoras, todos los promotores migratorios que atraen clientes reciben una comisión de 57 centavos de dólar por cada persona que se toma las fotos. Una de las agencias, además, paga una comisión extra a los promotores por cada persona que llena la solicitud.

¿Autorizados?

Representantes de las compañías de asesoría migratoria afirman que están autorizados por la Embajada para hacer este trabajo. Sin embargo, el cónsul general de Estados Unidos en el país lo negó diciendo que ninguna de estas agencias ha sido autorizada por la Embajada.

Una empleada de una de las agencias, ubicada en Santa Elena, dice que allí le aclaran a las personas que este servicio no es obligatorio y que tampoco garantiza la visa. “Lo que nosotros tratamos es que la persona que va a la entrevista con el cónsul lleve todos los requisitos que necesita”, afirmó.

La casa donde ella labora atiende a un promedio de 150 personas a diario, provenientes en su mayoría de los departamentos de Usulután, San Miguel, La Unión y Santa Ana. De éstas, el 20 por ciento debe volver a llenar la solicitud por algún error; otro 20 por ciento se toma las fotografías de nuevo y el resto recibe asesoría gratuita ya que sus papeles están en orden.

Otra de las agencias tiene un cartel adentro de sus instalaciones en donde se aclara que la agencia no está asociada a la Embajada, que el cliente no está obligado a aceptar los servicios que se le ofrecen y que la decisión final sobre la visa la toma el cónsul americano.

Esta misma agencia atiende a un promedio de 100 personas a diario, la mayoría provenientes de San Miguel. La mitad de ellas recibe asesoría gratuita y la otra mitad debe cambiar su solicitud o tomarse nuevas fotos.

“Sentimos que (las agencias de asesoría migratoria) no están dando un servicio a los clientes; nuestras instrucciones son muy claras y simples y la gente no necesita de sus servicios”, afirmó el cónsul general.

El funcionario además dijo que la embajada ha hablado en múltiples ocasiones con representantes de estas compañías para pedirles que no se identifiquen como empleados de la Embajada, ya que muchos solicitantes de visa les comentan que las casas tramitadoras aseguran ser parte de la institución.

Otro factor que la Embajada considera negativo es la aglomeración que los promotores de estas agencias ocasionan en la parada de buses. Herman dice: “No nos gusta la agresividad con la que tratan a la gente, sentimos que es un problema de seguridad para la gente que se baja de los buses, para el tráfico y también para la gente que hace esto (promotores), porque se están poniendo en peligro al cruzar la calle enfrente de tantos carros”.

Sin embargo, la sede diplomática no puede controlar las acciones de estas agencias, ya que son negocios salvadoreños. La única acción que han tomado es la de prohibir que los promotores negocien en la cuadra de la sede.

Otra de las medidas que tomarán en un futuro es que cuando el solicitante pague su visa en el banco, le adjuntarán una circular en la que se explica que los servicios de estas agencias de asesoría migratoria no están relacionados con la Embajada y no son obligatorios.

La única asesoría migratoria autorizada por la Embajada es la que proveen las tarjetas prepagadas visas-USA, que cuestan 15 dólares, y que están a la venta en establecimientos comerciales. Al llamar al número 900, la operadora da un mensaje grabado de 1 minuto y luego da la opción de que el interesado hable con un operador migratorio. Una tarjeta de $15 permite hablar durante ocho minutos; si la consulta tarda más de ese tiempo, deberá comprar una nueva tarjeta.

más Especializado

Pero además de estas casas hay otro tipo de asesoría, más especializada y más costosa. Por ejemplo, la Asociación de Salvadoreños en Los Ángeles, ASOSAL, y SOS Inmigración cobran 10 dólares por asesorar a las personas que quieren solicitar visa de no inmigrante.

Su asesoría es básicamente la misma que las otras, pero ofrecen además servicios de llenado de solicitudes para otros tipos de visa, traducciones, y asesoría para llenar los paquetes de solicitud de residencia. Las agencias tienen diferentes tarifas para cada tipo de trámite.

Éstas, al igual que las casas asesoras, tampoco están autorizadas por la Embajada de Estados Unidos para operar. Aunque son muchos los usuarios que están satisfechos con el servicio que prestan y la información que les dan, algunos otros resultan más confundidos y los llegan a culpar por no haber obtenido la visa.

Lo que no se debe perder de vista es que así como el oficial de migración es el que toma la última decisión para otorgar la visa, el solicitante es quien tiene en sus manos la decisión de optar el servicio.


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