Salvadoreña se salva de ser deportada
Mentir al INS puede salir caro al momento de acudir a una cita en esa agencia
federal.
Carlos Toledo
departamento15@laprensa.com.sv
|

SUERTE. Mirna López posa con sus hijos en la ciudad de
Los Ángeles. Pese a haber mentido en dos ocasiones al INS, López no fue
deportada.
|
Los Ángeles, California. Se quedó en Estados Unidos para contarlo. Pocos tienen
su suerte.
Mirna López, originaria de San Salvador, asistía a su entrevista final para
recibir su residencia permanente. “Cuando llegué con mi esposo a la cita, me
dijeron que no era elegible. Me arrestaron y me iban a deportar, porque en 1998
me detuvieron en la frontera y me deportaron a México.”
Mirna no era elegible y nunca supo que no lo era, pues consultó con un notario
público, un profesional que no es apto para asesorar sobre los intrincados laberintos
de la leyes de Migración, pero que puede ganarse la vida llenando las solicitudes
de ingreso al país.
La historia de Mirna
En 1998, Mirna regresó a El Salvador por sus tres hijos e intentó ingresar
a Estados Unidos, pero fue interceptada. “Intenté entrar por Tijuana, diciendo
que era ciudadana americana, pero me detuvieron, me interrogaron y entonces
volví a mentir, le dije a Migración que era mexicana y que mi nombre era Rosa
Figueroa Chachagua”. Firmó una salida voluntaria y la deportaron a México, no
sin antes tomarle sus huellas digitales”. Este último hecho sería determinante
en su arresto el viernes 15 de noviembre anterior.
Su esposo, Mauricio López, es salvadoreño nacionalizado y quien la patrocinó
para “sacarle sus papeles en este país”, comenta. El proceso lo iniciaron en
2000. Nuevamente, Mirna mintió en la solicitud de residencia permanente, al
afirmar que nunca había sido deportada. Cometió dos errores: dar falso testimonio
bajo pena de perjurio y no asesorarse con un abogado.
“Nuestro gran consejo a la comunidad inmigrante es que acuda a un abogado para
asesorarse, no crea que porque su esposo es ciudadano automáticamente usted
tiene la residencia”, afirma Meredith Brown, abogada de Inmigración.
En el caso de Mirna, su salvación fue el TPS que solicitó en 2001 después
de los terremotos ocurridos en el país y “que la protege de cualquier proceso
de deportación”, dijo otro consejero legal.
|