Al FMI se le acumuló el trabajo en Latinoamérica
Washington/EFE
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La crisis obligó a muchos países de América Latina a agolparse este año a las puertas del Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de préstamos millonarios, con el fantasma de un cese de pagos como
telón de fondo.
Pero los clientes latinoamericanos corrieron distinta suerte, pues mientras Brasil recibió 30,400 millones de dólares, el préstamo más elevado de esa institución a un solo país, Argentina llevó a cabo
una negociación que por momentos se hizo interminable y parece relegada a seguir esperando.
Otra cara y cruz la representaron Uruguay y Ecuador. Si el primero logró con creces el crédito que buscaba (un total de 1,500 millones de dólares), el segundo negoció sin éxito durante muchos meses
y todavía aguarda la aprobación del fondo.
Durante 2002, el FMI recibió duras críticas en América Latina por el duro ajuste que promueve para países con serios problemas económicos y por la gestión de la crisis regional que, hasta este momento,
no es tal a los ojos del organismo financiero.
El fondo monetario siempre ha mantenido que son aislados los problemas de cada país, pese a que muchos expertos e instituciones como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) creen
que el contagio de la situación argentina se encuentra en el origen de la crisis regional de América Latina.
Con el fantasma de una cesación de pagos como una posibilidad real, el Fondo Monetario Internacional actuó en determinados casos y, en otros, no lo consideró tan urgente, como en Argentina.
En el caso de Brasil, el FMI quiso solventar una crisis de confianza empeorada por la cercanía de las elecciones presidenciales, y, al otorgar su préstamo a Uruguay, pretendió apoyar la reapertura del
sistema bancario tras cuatro días de cierre obligado.
El FMI comprometió en agosto el préstamo más elevado de su más de medio siglo de historia para Brasil, de 30,400 millones de dólares, aunque la mayor parte (27,000 millones) está condicionada a que
el futuro Gobierno de Luis Inácio “Lula” da Silva cumpla las políticas de ajuste pactadas.
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