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Extremo

A más información, menos turbación

¿Malo?, ¿Bueno?, ¿Correcto?, ¿Inmoral?, ¿Extraño?, ¿Normal?, ¿Enfermedad?, ¿Qué es cierto y qué es falso sobre la masturbación?

Redacción extremo
extremo@laprensa.com.sv

Tan común como las espinillas. Tan poco hablado como cualquier otro tema de sexo. La masturbación. Una mano dominada por la curiosidad, una mente manipulada por el deseo. Hombres, mujeres. Da igual. De eso no se habla, ¡huy, qué van a decir! Y por eso, por el silencio, el tema ha generado todo tipo de inventos, de mitos. Y uno, encumbrado en el “top” de la pena adolescente para hablar “de eso”, se va enrollando poco a poco de más dudas que de verdades.

Que se te puede caer la mano, que me voy a volver loco, que has de quedarte impotente, que no sé qué. ¡Pajas! Que lo diga una verdadera experta en salud sexual. “Es natural, ayuda a conocer nuestras propias reacciones”, dice Hortensia Lemus, consultora en educación sexual del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Pero también advierte que un joven moderno, inmiscuido en tantas cosas que hacer (la tele, los discos, el deporte) no lo va a convertir en manía.

“El joven tiene muchas áreas de entretención, y no le va a poner mayor atención (a la masturbación) de lo normal”, asegura.

Incluso, Dina Bonilla, la experta en materia de salud sexual en el Ministerio de Salud, asegura: “Es una práctica que forma parte de su mismo desarrollo”.

Así que, para salir de dudas, Extremo te invita a conocer las pajas (mitos) y las netas (realidades) de la masturbación.


Mitos y realidades

Por no masturbarse, no eres ni menos hombre ni menos mujer.
Es una actividad normal, pero practicarlo es una cuestión voluntaria.
La palabra masturbación es de origen latín que proviene de “manus”, que significa mano, y “turbare”, excitar.
La masturbación no es una actividad exclusiva de los cheros.
Los chavos mayores no siempre tienen la razón: ¡no salen vellos en las manos!
La masturbación no ocasiona daños físicos. Ni te quedás ciego, ni perdés peso, ni te produce impotencia o infertilidad.
Tampoco causa problemas mentales. ¡No te volvés loco!
Si crees que eres adicto, otras actividades como el deporte o la música pueden ocupar tu tiempo.
Masturbarse no es la única forma de conocerte. No es necesario hacerlo para saber quién eres.
Un libro recomendado: “El amor en la adolescencia. Hablando de sexualidad”, de Erik Centerwall (está disponible en Librería La Casita, plaza San Benito).


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