Dante Spinetta: entre lo “dark” y lo espiritual
Dante Spinetta es uno de los grandes impulsores del hip hop en Suramérica. Después de un ciclo de diez años en Illya Kuryaki and The Valderramas, el argentino se incorpora con un álbum en solitario,
“Elevado”.
Henry Mejía L.
fama@laprensa.com.sv
Allá por 1990 apareció en Argentina un dúo que se hacía llamar Illya Kuryaki and The Valderramas, que se caracterizó por adaptar el hip hop y el funk a un imaginario mundo donde se incluían las artes
marciales, el misticismo oriental y el sexo.
Dante, hijo del legendario roquero argentino Luis Alberto Spinetta, y Emmanuel Horvilleur comenzaron a crear polémica y a levantar polvo con su música cargada de líricas irónicas, desafiantes, irreverentes
y melodías pegadizas que se complementaban con una propuesta musical rica en géneros soul, funk, rap y acid jazz: “Abarajame”, “A mover el coolo”, son sólo unos ejemplos de lo que pusieron en las radios.
Después de la disolución del dúo, Dante Spinetta (Dante a secas) ha regresado a la escena del hip hop con un álbum en solitario que lleva por título “Elevado”.
Fama conversó en la ciudad de Miami con el ex “pechugo” (el nombre de la banda de Dante cuando era un chico).
¿Qué es “Elevado”?
>> Es un álbum que contiene letras un tanto “dark”. En Illya Kuryaki las letras eran más surrealistas e irónicas. En “Elevado” me basé en sentimientos reales. Cuando empecé a hacer el disco estaba
en un momento “dark” de mi vida, porque nos habíamos separado con la banda y porque habíamos perdido a nuestro mánager (José Luis Miceli, que falleció en un accidente de tránsito). Además, me había separado
de una novia con la que llevaba mucho tiempo, estaba muy solo, comencé a salir con muchas chicas y a vivir una vida más rock; pero me di cuenta de que eso no era lo mío.
Entonces es un álbum muy personal...
>> Bueno, hay mucho de personal y de historias de personas cercanas. Sucedió que en un momento en que estaba deprimido empecé a escribir letras oscuras.
Y, ¿qué te hizo cambiar de pensamientos?
>> Mi vida cambió cuando conocí a una mujer (María) de la que me enamoré y con la que tengo un hijo (Brando de Dios). En un momento la vida me cambió y, por consiguiente, la música y las letras
de las canciones. Es el reflejo de lo que se está sintiendo. El resultado es un disco menos surrealista y más real, pero que lo hace más “dark”, porque la realidad es así...
Eso refleja madurez y crecimiento...
>> Sí. Uno crece, y yo tenía ganas de decir muchas cosas. Con José Luis terminamos la gira que él había organizado antes de fallecer y era muy duro para nosotros tocar “A mover el coolo”, porque
no estábamos sintiendo nada.
Fue un golpe demasiado duro
>> El haber perdido un amigo me hizo replantear un montón de cosas en el tema de la religión. Por ejemplo, en mi casa no tenía nada, ahora tengo vírgenes, pero siempre quiero dejar en claro que
no estoy de acuerdo con el sistema.
¿Con qué estás de acuerdo?
>> Estoy de acuerdo con Dios como la fe, como la idea básica. Ahora, de todo lo que armaron no les creo nada, porque todo gira alrededor del poder; y si fuera realmente así como lo exponen, ¿viste?,
en el Vaticano hay mucho dinero y hay mucha gente pobre... Yo creo que Dios es la vida y la fe. Y eso quise plasmar en el disco. Vi nacer a mi hijo, estuve en el parto y para mí, más que eso, no hay.
Allí está Dios, en la vida, en la gente que querés.
¿No te dio miedo reflejarte tan al natural, tan crudo en este álbum?
>> En el disco hay también viajes mentales. Porque yo creo que la música también es algo inconsciente, es algo que pasa y que no lo puedes controlar tanto. Yo trato de escribir lo que vibro.
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