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Los problemas con hijos adolescentes

Soy padre de dos hijos adolescentes y tengo constantemente serios problemas con ellos. A veces parece que fueran mis enemigos. Realmente no sé qué hacer para entenderlos y para no tener problemas con ellos.

Lic. Boris Barraza
Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA
vivir@laprensa.com.sv

La mejor manera de expresar la sensación que en nuestra mente se produce al pensar en la adolescencia o en nuestros hijos adolescentes es parafraseando a la célebre Ana Freud: “El papel más difícil de un ser humano es ser adolescente, y el segundo papel más difícil de un ser humano es ser el padre (madre) de ese adolescente”.

Es posible que lo más obvio en los adolescentes sea la velocidad con la que cambian física, emocional y mentalmente. Apenas nos vamos familiarizando con los cambios mostrados durante cierto momento, cuando esos rasgos que creíamos ya haber conocido cambian por otros nuevos elementos a los cuales nos enfrentamos con sorpresa e inquietud.

Durante el período de la adolescencia se espera que se haya logrado construir una personalidad adecuadamente estable, con los rasgos más o menos definitorios que caracterizarán al hombre adulto socialmente integrado.

Pero lo que causa más malestar en los adultos (incluyo aquí a los padres) es la capacidad de los adolescentes para confrontar la autoridad, sobre todo si esa autoridad ha sido sistemáticamente impuesta a gritos y a castigos más que por medio del diálogo, el respeto y el amor. Además, parece que no son capaces de evaluar las consecuencias de las decisiones y acciones que realizan, prefieren estar en la calle más que en la casa y pareciera que no poseen valores que los orienten hacia una vida moralmente sana.

Pero no todos los adolescentes se comportan de esta manera. Así se comportan aquellos hijos a quienes acostumbramos al grito y a la amenaza más que al diálogo franco y razonado; aquellos hijos que nos obedecen y nos respetan más por temor que por amor, aquéllos que vieron en nosotros un verdugo y no un amigo o un consejero. Ahora estos muchachos sienten que deben tomarse la revancha.

¿Qué hacer cuando las cosas son así? A esta edad... poco, muy poco. Debe tener mucha paciencia, buscar la forma de convertirse en una especie de amigo para sus hijos, dialogue, hable con ellos de cosas que a Ud. le han pasado para que ellos puedan contarle las de ellos. Compartan juntos actividades que les interesen a sus hijos. Muestre interés por las cosas que hacen, y sobre todo debe decirles que los quiere.


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