VIH/SIDA
Sin marginación ni estigmas
De acuerdo con un informe de FUNDASIDA, las personas con VIH/Sida que son
aceptadas por la sociedad viven más que quienes son rechazados por las personas.
Nancie Alvarado
vivir@laprensa.com.sv
Tener sida es, además de estar sentenciado a muerte, ser marcado y marginado
por la sociedad que aún no comprende el daño emocional enorme que hacen a estas
personas, que por una u otras razón adquirieron el virus. “Es como ponerles
una marca que los limita hacer parte ya de la sociedad”, comenta el director
general de FUNDASIDA, Julio Alfredo Osegueda. Y es que mitos, creencias, culturas
o simplemente ignorancia han llevado a muchas personas “sanas” a terminar de
hundir a aquellos que sufren la enfermedad.
“Toda persona activa sexualmente se encuentra expuesta a adquirir el virus.
Por eso no podemos marginar a las personas que ya lo tienen”, indica Osegueda.
La enfermedad no respeta raza, color, clase social, edad, sexo o preferencia
sexual; simplemente es una epidemia que poco a poco cobra más vidas humanas.
Antes de señalar y juzgar a una persona con VIH/Sida, es bueno que cada uno
haga un autoexamen respecto a la vida sexual que lleva, sugiere.
Actitudes que matan
Si bien el VIH/Sida es una enfermedad mortal, la discriminación o marginación
de las personas “sanas” ante las que ya tienen el virus acelera su muerte.
Detalles como separar los platos, tazas, vasos o cualquier recipiente donde
el infectado ingiere sus alimentos dañan la autoestima del enfermo.
“Hay personas que le compran una nica al enfermo para que haga sus necesidades;
ya no les permiten compartir el mismo baño”, se lamenta Osegueda. Otros no usan
ni el mismo jabón para lavarse las manos, ni siquiera se sientan en el mismo
lugar donde lo hace el enfermo.
“Todas estas actitudes acaban con los enfermos, porque es cierto que la enfermedad
termina con las defensas de su cuerpo, la motivación, la estima y las actitudes
de las personas, que se consideran aisladas de una enfermedad que ya es considerada
epidemia mundial”, reflexiona el director de FUNDASIDA.
Comprensión y amor
“Si una persona es comprendida y recibe afecto puede durar más, aun teniendo
sida. Lo hemos comprobado nosotros con nuestros pacientes”, manifiesta.
Contrario sucede con aquéllos personas que desde el día que les dan la prueba
de VIH y resulta positiva sus familiares los abandonan y de la noche a la mañana
se quedan totalmente solos. La depresión acelera más el proceso de la enfermedad
y no hay motivación para seguir luchando. Mueren más rápido quienes son apoyados
por sus seres queridos.
La transmisión del VIH
Las formas de transmisión del VIH/Sida son claras: la vía sexual que incluye
el sexo vaginal, oral y anal.
La vía sanguínea o por contacto con sangre infectada, como compartir agujas
o jeringas, hacerse tatuajes, perforarse las orejas u otra parte del cuerpo.
Además de la forma vertical, que es de una madre infectada a su bebé, a través
de la placenta, durante el parto o por medio de la leche materna.
“Si las formas de contagio están claras y las personas que marginan o estigmatizan
a los positivos al VIH/Sida, aseguran conocerlas, ¿cómo es que aún los aíslan
de la sociedad?”, dice Osegueda.
¿Qué hacer para ayudar?
La doctora Ana Guadalupe López, encargada de evaluar a los pacientes con VIH/Sida
en FUNDASIDA, explica que ante la noticia de conocer que un ser querido adquirió
el virus, es importante que todo el grupo familiar se entere de las formas de
contagio de la enfermedad. “Cuando ya se tiene claro que con un beso, un abrazo
o compartir los mismos cubiertos y hasta el baño no hay transmisión del virus,
entonces el enfermo debe ser tratado de forma normal”, dice.
Es importante estar pendiente de los medicamentos que el enfermo debe tomar
cada día para que no sufra recaídas. Es determinante que el grupo familiar acuda
con el paciente con VIH/Sida a donde el médico, además de buscar ayuda psicológica.
Lo importante es no marginarlo y tener cuidado. En El Salvador, el 76 por
ciento de personas contagiadas han adquirido el virus en relaciones hetero
sexuales, es decir entre un hombre y una mujer; un 2 por ciento, por compartir
jeringas en el consumo de drogas, y un 5 por ciento, por relaciones homosexuales,
revela el informe de FUNDASIDA.
Los
estigmas más comunes
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