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Genera polémica
La “muerte asistida” de personas sanas
La existencia de una organización que asiste a quienes se quieren quitar la
vida genera polémica en Australia.
Australia/EFE
vivir@laprensa.com.sv
La organización “Final Exit”, dirigida por Philip Nitschke, más conocido como
“doctor muerte”, facilita información sobre la eutanasia y formas de suicidio
asistido, y además distribuye métodos para llevarlas a cabo, como bolsas para
morir por asfixia.
El número de australianos interesados en conocer cómo poner fin a sus vidas
mediante un “suicidio racional” asistido se está incrementando rápidamente,
dijo Nitschke en declaraciones a EFE.
Esta organización, según el defensor de la eutanasia, ha recibido unos 200
encargos de “bolsas exit”, diseñadas para que el usuario muera por falta de
oxígeno mientras duerme bajo el efecto de pastillas.
La reciente muerte en Australia de varias personas de edad avanzada, que no
sufrían enfermedades terminales o que estaban completamente sanas, ha disparado
la alarma en una sociedad que ha comenzado a exigir una revisión de las leyes.
Pero Nitschke insiste en que el incremento del interés se debe “a la existencia
de medicinas y tratamientos que nos permiten alargar la vida, pero no siempre
gozar de ella, y de la misma forma que la gente puede alargar su vida quiere
también poder poner fin a la misma”.
Cientos de personas, la mayoría de edad avanzada, han acudido este año a los
cursos ofrecidos por “Final Exit”, en los que se detalla qué tipo de barbitúricos
pueden utilizarse y otros medicamentos que pueden acompañar los narcóticos para
evitar efectos secundarios.
La semana pasada, Lisette Nigot, una australiana de origen francés de 79 años
y en buen estado de salud, se suicidó después de haber acudido a varios cursos
de “Final Exit”.
Como consecuencia de su polémica muerte, Nitschke insistió en que “Lisette
sabía muy bien lo que hacía”.
“Tras ochenta años de buena vida, ya tengo suficiente (...). Pongo fin a mi
vida porque quiero tener control sobre mi muerte”, decía la carta de despedida
encontrada junto al cuerpo de Nigot, antigua profesora de la Universidad de
Australia Occidental.
“Nigot había adquirido los medicamentos hace años, los consiguió gracias a
su posición como académica, sólo me preguntó cosas específicas como por ejemplo
cómo evitar las náuseas”, especificó Nitschke.
Sin embargo, el doctor Tim Coyle, portavoz de la organización “Derecho a la
Vida”, considera: “La situación es muy preocupante, hemos presentado quejas
a la Oficina Médica del Gobierno”.
A los enfermos debemos ofrecerles cuidados paliativos y para casos graves
tenemos medicamentos apropiados; en cuanto a quienes estén enfermos hay que
recordarles que existen motivos por los que seguir viviendo.
Nitschke asegura que sus clientes creen que son ellos y no los médicos quienes
deben decidir en qué momento su caso debe considerarse grave.
El caso de Nigot no es el único; una pareja del estado australiano de Queensland,
Syd y Marjory Croft, se suicidó hace tres semanas, poco antes de cumplir los
90 años y tras asistir a varias reuniones de “Exit”.
Los Croft se habían conocido en los años 70, cuando ambos eran viudos, y explicaron
en una carta que su deseo era no vivir el uno sin el otro.
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