Sonata de la Violencia y Waldo Chávez Velasco
Grego Pineda
Abogado y escritor
Futuro2006@aol.com
La lectura de la Sonata de la Violencia ha sido fabulosa: desenfadado estilo, difícil trama, ambientación exquisita, conocimiento de la naturaleza humana y una ubicación en el tiempo que yo diría: ésta no es la nueva novela de Waldo Chávez Velasco, tal pareciera que es la vieja novela que ha estado decantándose durante todos estos años para al fin, en arrebato nocturno
con un coñac Remy Martin... se entrega al amigo de imprenta... para
ver qué pasa.
Pues, señor Dr. Waldo Chávez: Ha pasado que su obra lo ubica a usted en el respetable pedestal de nuestros valiosos escritores.
Usted y otros dirán que ha escrito antes y que se le ubica como uno de los fundadores de la llamada Generación Comprometida, fíjese bien, “llamada” y aún está por definirse, a la luz de conceptos propiamente literarios o literarios-políticos o literarios-estéticos a qué y con qué se comprometió esa generación.
Generación cuyos componentes “comprometidos” son un arco iris de opciones en los conceptos anotados y algunos miembros tan dispares que por respeto no menciono.
Las 6 horas ininterrumpidas de mi reciente madrugada, invertidos en la lectura interesantísima de su obra, han hecho que yo haga un Mea Culpa. En vista de esta genial novela, a mi juicio, dispensa y supera toda aquella imagen que en el mundillo intelectual salvadoreño se le ha creado, en atención a sus actividades no literarias, y por lo cual mi generación se abstuvo de leer sus obras. Mi generación es la que creció durante el conflicto armado y esos días sí había que comprometerse.
Ahora usted, al igual que Mario Vargas Llosa, puede ser leído por su calidad y consagración de escritor, dispensándole al igual que a aquél su conocida trayectoria política.
Por eso hago un Mea Culpa y frente a mi gusto literario debo darle el lugar que merecen sus horas de desvelo y trabajo en esta Sonata de la Violencia, que tiene el privilegio de los grandes: arrebatarle al lector, incluso al lector versado, el sueño, la voluntad, el interés y el tiempo para posar su mirada en estas 260 páginas de su/nuestra novela.
Efectivamente ahora en día esa novela ya no es su novela, es nuestra novela que enriquece las letras salvadoreñas y es un aporte o compensación al pueblo salvadoreño.
Bienvenido, respetado escritor. Usted con esa obra entra por la puerta ancha y es, ahora, obligación de mi Generación leer su excelente producción literaria.
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