Una caricatura “tampoco levanta chindondos, tal vez incomoda, pero no mata a nadie”, dice el dueño de los trazos que, a partir de hoy, ocupan un lugar de honor en las páginas editoriales de LA PRENSA GRÁFICA.
Ricardo Clement es el tipo callado y simpático que dibuja, por lo general, de pie, allá, al fondo de la Redacción.
Desde allí, en medio de todos sus pinceles, acuarelas y recortes (y siempre con su chumpa negra) crea las ilustraciones que acompañan a otros textos informativos. Pero, desde este año, su aguijón se concentrará en la caricatura, o el “cartón político”, como le gusta llamarle.
La trayectoria
Mexicano de nacimiento, pero con esposa y larga residencia en El Salvador, Clement o mejor conocido como “Alecus” (desde sus primeros días de incógnito en “Enfoques”) ha trabajado como comunicador desde hace mucho tiempo.
Desde ser camarógrafo en Colombia para la Agencia Reuters, hacer publicidad, pintar y dibujar (desde chiquito).
“En el colegio siempre era el que hacía a la profesora panzona en la pizarra”, recuerda. Más adelante, en la UNAM, era el encargado de los afiches y otros.
Su trayectoria de caricaturista político la inició en su natal México, donde trabajó como tal en el periódico “El Universal”.
Y es en este género donde se siente más a gusto. “Siempre me ha gustado la política, pero no vivir de ella, sino observarla”, dice.
Caminando en el filo de la navaja
ALECUS
Datos sobre el autor y su carrera como caricaturista.
Nombre: Ricardo Clement Seudónimo: Alecus Lugar de nacimiento: México D.F. Estudios: Artes Plásticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Pintura: Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda. Trabajos: Periódicos "El Universal", "El Día", "La Jornada" (como caricaturista), Agencia Reuters, como camarógrafo
y en publicidad. Caricaturistas preferidos: Sergio Aragonés (español) RIUS (mexicano): “es mi héroe, porque fue el lobo solitario. En la época de los 70, sin tener un centavo, ni apoyo (porque sus cartones
siempre fueron fuertes) inventó dos revistas”. RUZ: “Él es un buen ejemplo de un caricaturista que se ha desarrollado, lo respeto mucho, es muy bueno”.
“Yo creo que el trabajo que hace el periodista, en general, es como estar caminando en el filo de una navaja sin cortarse. Igual cuando haces un cartón hay que trabajar fino, sin levantar susceptibilidades y tratando de ser imparcial. Ahora, que de vez en cuando te rasguñas”, explica
sobre la delicada tarea de hacer humor con política.
Clement sostiene que la labor de un caricaturista es ser “como el eco de la vox populi... ser como el reflejo de lo que la gente ve, percibe, vive en lo cotidiano, pero poniéndole un poco de condimento”.
Por supuesto, no es una faena fácil. Porque, primero, alguien que se dedique a dibujar con gracia debe superar lo que él llama “la barrera del papel en blanco”. Segundo, ser muy observador, tener el oído bien abierto para captar cómo la gente habla, escucha, piensa y actúa. Y tercero,
mantenerse muy bien informado de lo que sucede, procurando escuchar la opinión de todo mundo.
Alecus, en su tono suave de hablar, acepta que le han rebotado algunas de sus caricaturas “porque son fuertes, pero otras por malas”, dice riendo.
Sus caricaturas, que día a día se publicarán en este periódico, no tienen la intención de cambiarle la mentalidad a nadie, añade Alecus convencido. Y es porque ya superó ese idealismo de joven que pretende cambiar al mundo y porque “cambiar la forma de pensar de la gente es demasiado
pedir”.