La gremial C.A. pide acelerar la armonización arancelaria
Aranceles preocupan a agricultores
La próxima semana el sector agropecuario de la región presentará su propuesta
para negociar el CAFTA y los aranceles centroamericanos.
Karla Patricia Ramos
economia@laprensa.com.sv
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EXIGENCIAS.
Los agricultores regionales pidieron nuevamente que la región acelere
la armonización arancelaria en la región para que la negociación del CAFTA
no se vea debilitada ni se fomenten más distorsiones en el mercado centroamericano.
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Los agricultores de Centroamérica han tomado “el sartén por el mango”, y para
contrarrestar el lento proceso de armonización arancelaria que ven en la región,
la próxima semana presentarán su propuesta regional a los gobiernos.
La misma hace hincapié en la necesidad de acelerar la política comercial agropecuaria,
que incluye además de aranceles, la armonización de normas fitozoosanitarias
en Centroamérica.
Aunque no se aventuran a dar plazos de desgravación y techos máximos y mínimos,
los agricultores están seguros de que si no se logra unificar el Arancel Externo
Común Centroamericano (AECC), las posibilidades de lograr medidas de compensación
o plazos de desgravación los equilibrios dentro del CAFTA se ven reducidos,
por no decir en riesgo.
“Nos enfrentaríamos a grandes distorsiones en el mercado por la diferencia
de arancel en los subsectores, y en lugar de armonizar nosotros, le dejaríamos
la posibilidad a que Estados Unidos nos armonice”, afirmó Mario Salaverría,
presidente de la Federación Centroamericana de Cámaras Agropecuarias y Agroindustriales
(FECAGRO).
Pero además de perder esa posibilidad, los agricultores están preocupados
porque la diferencia de aranceles y la falta de normas sanitarias consensuadas
generen más triangulación y contrabando de productos a escala centroamericana,
e incluso sacrifiquen sectores en determinados países.
“En
la liberalización del comercio vamos a ver quién es competitivo, y Estados
Unidos no lo es en muchos sectores.”
Mario Salaverría, presidente de FECAGRO.
“Si
bien es cierto que el Gobierno es quien negocia, el Gobierno no debe olvidar
que está negociando con nuestros empleos, salarios, con el patri- monio
de la población.”
Ricardo Quiñónez, directivo de CAMAGRO.
“Dentro
del comercio recíproco con la región, Estados Unidos dijo que eliminaría
los subsidios agrícolas a la exportación, puede que esto se siga aplicando
para otros países, pero para nosotros no.”
Miguel Lacayo, ministro de Economía. |
Ricardo Quiñónez, directivo de la Cámara Agropecuaria de El Salvador (CAMAGRO),
puso como ejemplo la diferencia arancelaria y de estructura que existe entre
los agricultores de granos básicos de El Salvador y Costa Rica, o el azúcar
producida por Guatemala, que alcanza a la que produce toda la región en conjunto.
“Se dice muy fácil del diente al labio que se quiere ayudar al sector, pero
es necesario, antes de ir a un TLC, nivelar el arancel para que todos compitamos
bajo las mismas reglas”, agregó el también ex ministro de Agricultura.
Más que comercio... integración
Pero los sectores agrícolas van más allá, y sostienen que para que el sector
se beneficie no necesita más tratados comerciales, sino una real liberalización
del comercio agrícola en el mundo.
“Al liberalizar el comercio vamos a ver quién es realmente competitivo”, sostuvo
Salaverría.
Por eso, para los agricultores otro punto de honor en el proceso es la discusión
de los subsidios y apoyos internos en Estados Unidos (ver nota aparte).
Mientras ese tema no se discuta, o no se logran medidas compensatorias justas
en la negociación del CAFTA, éstos mantienen su postura: dejar en suspenso el
ingreso de productos porcinos, avícolas, lácteos y granos básicos en la región.
“No nos oponemos a la competencia, pero ésta debe ser sana y los subsidios
son como la piratería, o el lavado de dinero”, acotó Quiñónez.
OMC se convierte en la defensa agrícola
La petición dependerá de las medidas de compensación que Estados Unidos ofrezca
a los sectores agrícolas.
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FOTO DE LA PRENSA,
POR FRANCISCO ALEMÁN
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POSTURA. Las
cámaras agrícolas de C.A. se pronunciaron por transparencia en el CAFTA.
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El sector agrícola centroamericano no sabe qué pasará si no se logran eliminar
los subsidios agrícolas que aplica Estados Unidos, pero ya tiene lista el arma
con la que se defenderán: negociar lo más sensible bajo los parámetros de la
Organización Mundial del Comercio (OMC).
Si las realidades de la región no permiten visualizar una ayuda o subsidio
para que el sector sea protegido dentro del proceso de negociación y las medidas
de salvaguarda no son satisfactorias, los agricultores piensan en acogerse a
los aranceles de la OMC.
“Ahorita no aplicamos ni la cuarta parte de lo que la OMC permite”, afirmó
Ricardo Quiñónez.
El presidente de FECAGRO lo avala y dice que eso es “más que suficiente. Esa
debería ser la propuesta de la región” para evitar que se sacrifiquen sectores
vitales para la sostenibilidad de miles de familias rurales.
En este punto, los agricultores dijeron que la posibilidad de pedir exclusión
no obedece a un mero interés de las empresas de “proteger sus chirilicas”, como
aseguró hace días el ministro de Economía, Miguel Lacayo.
“El Gobierno es quien negocia, eso es cierto, pero está negociando con el patrimonio
del país”, agregó Quiñónez.
Otra arma que visualizan los agricultores es la tecnología, pero lamentan
que en el país no exista una amplia cobertura, ya que según Ricardo Esmahan,
director de CAMAGRO, la tecnología ha llegado a algunos municipios pero porque
el sector privado y las municipalidades han aportado infraestructura.
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