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EL HERALDO ORIENTE

Berlín: la asignatura pendiente

Usulután sigue marcado por los secuestros, y el mundo escolar no es una excepción.

Carlos Montes
elheraldo@laprensa.com.sv

FOTO DE LA PRENSA, ARCHIVO

HISTORIA REPETIDA. Esta fotografía tomada en agosto del año pasado ilustra los inicios del plan de seguridad escolar implementado por la PNC en Berlín.

Un viejo y enquistado problema para el nuevo año escolar. El recién nombrado jefe de la PNC en Berlín, el subinspector Gilberto Martínez Mármol, reconoce que existen evidencias para afirmar que un grupo integrado por sujetos armados opera desde hace unas semanas en el área rural del municipio usuluteco.

Este hecho, unido al inicio del año escolar, ha encendido las alarmas ante la posibilidad de que se registre una nueva oleada de secuestros y extorsiones contra los profesores que imparten clases en los centros escolares situados fuera del área urbana.

No se trata de un problema nuevo. Desde mediados de la década pasada, varios centros educativos berlineses han convivido con la delincuencia. Las mismas estadísticas policiales reflejan ataques cometidos contra la población estudiantil y, sobre todo, contra los profesores.

Asaltos a mano armada, extorsiones, secuestros y agresiones sexuales son sólo algunos de los delitos. Hechos que, por temor, en ocasiones no eran denunciados.

No obstante, el año pasado los ataques disminuyeron de manera significativa: de 15 casos registrados por la PNC en 2001 se pasó a ‘sólo’ 3 en 2002.

Posición PNC

“Son más de 100 kilómetros cuadrados en los que debemos mantener control. Para finales de año esperamos que se nos eleve el número de agentes.”
Subinspector Gilberto Martínez Mármol, jefe PNC de Berlín.

Posición MINED

“Tenemos identificados 40 centros que son vulnerables a la delincuencia, pero para este año esperamos afinar los mecanismos de comunicación.”
Jorge Alberto Esperanza, director del MINED.

Posición Fuerza Armada

“Como Fuerza Armada, nos comprometemos a apoyar a la PNC en las tareas de seguridad en la zona rural, como con los Grupos de Tarea Conjunta.”
Coronel Carlos Alfredo Soto, comandante de la 6.ª Brigada.

La razón de este descenso hay que buscarla en el plan de seguridad puesto en marcha a principios de agosto por el Ministerio de Educación (MINED), la Policía y la Fuerza Armada, y en el que se involucró a los afectados.

La iniciativa tuvo tan buenos resultados que el MINED la implementó en otros municipios afectados por el mismo.

Continuidad

Para este año, la dirección departamental usuluteca del MINED ha anunciado que se le dará continuidad al plan con algunas mejoras, pero lo cierto es que aún no se ha puesto en marcha.

El director Jorge Alberto Esperanza señala que las mejoras estarán orientadas a afinar los mecanismos de comunicación entre profesores y pobladores con las autoridades.

Esto se debe a que todavía hay afectados que se resisten a denunciar por temor a represalias, ya que está extendida la creencia de que los delincuentes residen en el área en la que operan.

Esperanza señaló que el plan, tal como se hizo en 2002, estará orientado a brindar seguridad a los maestros durante su estancia o en el camino hacia los centros en los que laboran.

El director del MINED reconoció que en la implementación deberán continuar afrontando dificultades: “Usulután es un departamento con un auge delincuencial, y siempre nos ocasiona problemas Berlín, aunque entendemos que es por lo accidentado de la zona y las limitantes de recursos en la PNC”.

De ahí que este año se pretenda involucrar de manera más directa a los padres de familia para que estos informen a la Policía sobre la situación en cada comunidad y centro educativo.

El funcionario aclara que no se trata de que “las personas vayan a efectuar tareas de seguridad, sino que haya una mejor interrelación entre los actores y los promotores del plan”.

Mientras tanto, algunos de los docentes ya han solicitado que en el plan se consideren traslados; sin embargo, Esperanza cree que esta medida es poco viable porque “en el caso de Berlín son pocos los maestros originarios del lugar o que residen en la localidad”.

PNC y Fuerza Armada

Así como las autoridades departamentales del MINED se han comprometido en este esfuerzo, la PNC y la Fuerza Armada reconocen la necesidad de continuarlo.

El jefe de la PNC en Berlín, Gilberto Martínez, manifiesta que el plan de seguridad es una de sus prioridades y ya se han programado reuniones con la comunidad para hacer un diagnóstico de la situación actual.

Martínez es claro a la hora de afirmar que todo plan que se ponga en práctica debe contar con la participación de los afectados: “Algunas veces, para la PNC, un delito que no se denuncia es un hecho que no se investiga”. Además, confía en que este año se incremente el número de agentes asignados en la zona de Berlín.

Por su parte, el comandante de la Sexta Brigada, coronel Carlos Alfredo Soto Hernández, sostiene que una de las acciones que se efectuarán en coordinación con la PNC es la intensificación de los patrullajes de los grupos de tarea conjunta, cuya labor en la zona rural ha sido efectiva.

El alcalde de la localidad, Ramón Palma Alfaro, también tiene previsto apoyar la iniciativa haciendo conciencia entre la población sobre la necesidad de denunciar a los delincuentes.

El tiempo será el que determine si las medidas adoptadas sirven para aminorar los efectos de la violencia en el ya de por sí enclenque sistema educativo usuluteco.


Secuestrado y baleado

El caso de Fredy Iglesias es similar a lo que viven decenas de profesores en el área rural. Durante más de cinco años trabajaba en la escuela del cantón San Francisco. Fue víctima de los delincuentes.

El 23 de junio de 1997 fue secuestrado por un grupo que lo había amenazado por varias semanas. La liberación se dio 24 horas después... no sin que antes sus familiares pagaran 12 mil colones.

No obstante, ahí no terminaron sus desgracias. Cuando comenzaba a superar las secuelas del plagio, volvió a ser acosado: “Me comenzaron a mandar anónimos a la escuela en los que me exigían 18 mil colones.” La negativa suponía un atentado en contra de su vida.

Iglesias, ante la imposibilidad de hacer frente al pago, decidió poner la denuncia ante la PNC.

La Policía fue la que ideó el plan para capturar a los extorsionistas: “Me dijeron que me pusiera de acuerdo con los delincuentes para hacer la entrega”.

Llegado y el día, Iglesias llegó justo a la cita. Previamente, un grupo de agentes había acordonado la zona. No obstante, algo falló. A 25 metros antes de llegar al lugar, el profesor fue sorprendido por uno de los delincuentes, ante lo que éste reaccionó sorprendido arrojándole el paquete, lo que propició que los agentes y extorsionistas se liaran a tiros. En el momento en que Iglesias quedó en fuego cruzado, fue lesionado por una bala en su pierna derecha.

Desde entonces, Iglesias se ha convertido en uno de los voceros de los profesores afectados por la delincuencia, y uno de lo impulsores del plan de seguridad. Actualmente labora en el Centro Escolar Católico Espíritu Santo de la ciudad de Berlín, al cual fue trasladado por motivos de seguridad.


Estudiantes no están a salvo

FOTO DE LA PRENSA, POR CARLOS MONTES

PREOCUPACIÓN. Han sido pocos los hechos en contra de estudiantes, pero esperamos que la PNC siga haciendo su trabajo para que los casos desaparezcan.

Los inconvenientes que supone estudiar en el área rural se acentúan en el municipio de Berlín. A la carencia de transporte público se le suma el hecho de tener que enfrentarse a diario a la amenaza de los asaltos.

José Ismael Maravilla, de 18 años y estudiante de primer año de bachillerato, ilustra esta situación. Este joven reside en el cantón San Francisco, un lugar poco transitado al que no llegan los buses. La mayor parte de los pobladores debe recorrer grandes distancias a pie, lo que los convierte en víctimas fáciles para los delincuentes.

De hecho, hace tan sólo unas semanas, un joven que todavía no ha sido identificado fue asesinado de un tiro de gracia en el camino que recorre a diario junto a su hermana de 14 años.

José Ismael Maravilla, quien recorre todos los días unos quince kilómetros para poder estudiar, asegura: “Siempre he estudiado en la ciudad (Berlín) y mucha gente me dice que debo tener mucho cuidado para evitar que me asalten”.

Aun con todo, él se siente afortunado: “Gracias a Dios nunca me ha pasado nada grave; todo ha sido sólo sustos”.


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