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ENFOQUES

Las bases

En cada campaña electoral se los ve pegando propaganda, alzando los brazos en los mitines o en caravanas vehiculares. Son la “base” de los partidos, Los seguidores.

Metzi Rosales
enfoques@laprensa.com.sv

A los políticos no les gusta admitir que el destino del país está en manos de las cúpulas partidarias. Sus decisiones, aseguran, sólo expresan el deseo de “las bases”.

“La base” es el nombre con que los dirigentes se refieren a la masa de correligionarios que, se supone, los ha colocado al frente del partido y en primera línea para resultar electos en las próximas elecciones.

“Las bases” suelen permanecer tan bien escondidas entre una elección y otra, que hasta da la impresión de que no existen; pero en época electoral aparecen de súbito en forma de marchas, concentraciones y caravanas.

En un país donde el absentismo es una norma —y casi una muestra de decencia política— hay miles de salvadoreños que aún van a votar. Es más, hay cientos de ciudadanos que no se sonrojan al declarar su fidelidad a un partido y visten sus colores. ¿Quienes son? ¿Por qué lo hacen?

Los emocionados

El Salvador es uno de los países más apáticos del mundo. En las últimas cuatro elecciones, sólo un 33% de las personas mayores de 18 años llegaron hasta las urnas y votaron.

Una parte de estos electores —más de un tercio— no siempre vota por el mismo partido; son los llamados —y codiciados— “votos blandos”; el resto son los “duros”, los que siempre votan por el mismo partido.

La mayoría de los duros, sin embargo, no es lo suficientemente apasionado, como para afiliarse a un instituto político y participar activamente en los actos proselitistas de los partidos.

El FMLN, por ejemplo, ha tenido una votación mínima de 273,000 votos en los comicios de 1994, pero sólo tiene 74,903 afiliados. Pero aún entre los afiliados hay apatía: en las últimas elecciones internas, sólo el 49% de efemelenistas votó.

El Frente tiene una de las bases más fieles y activistas —llegaron incluso a tomar las armas—. Este partido, además, es el único que tiene un registro fiel de sus afiliados. El resto sabe muy poco sobre sus bases.

Los de abajo

Los partidos políticos con más seguidores son aquellos que tienen bienes simbólicos atractivos. ARENA está asociado a la prosperidad,
y el FMLN, a la solidaridad.

Las bases del FMLN, según sus registros son predominantemente jóvenes (73.5%) y mujeres (55.12%). En San Salvador y Usulután —donde residen varios ex combatientes en el bajo Lempa—, se concentra la mayoría de adeptos.

Francisco Merino, jefe de afiliación PCN, argumenta que la falta de registros se debe al golpe de Estado de 1979. “No tenemos el dato porque se está abriendo un nuevo archivo electrónico, antes no fue posible por el golpe de Estado”, justifica.

Rodolfo Parker, secretario general del PDC, no se atreve a dar una cifra exacta; pero aclara que “en ningún caso son menos de 30,000 afiliados. Lo que pasa es que se está actualizando, se está reconstruyendo la base de datos”.

Rubén Zamora y Horacio Ríos, jefes de campaña del CDU y el PAN, dicen sin tapujos que ignoran la cantidad de afiliados que tienen sus partidos.

ARENA, según su jefa de comunicaciones, tiene cifras sobre afiliación, pero no las puede revelar sin autorización. Las autoridades del partido, al igual que en otras ocasiones, no tuvieron tiempo para hablar sobre el tema.

Las maquinarias

La maquinaria electoral de los partidos es casi igual: la cúpula decide la estrategia electoral, sobre todo la campaña publicitaria. Las bases toman protagonismo cuando los candidatos necesitan escolta para presentarse en persona ante los electores “blandos” y apáticos.

Los directores departamentales y municipales tienen la tarea de agrupar a las bases y convencerlas de que tienen que hacer acto de presencia. Un regalito siempre ayuda en esta labor persuasiva: una gorra o una camiseta, o cosas más útiles como cántaros y guacales.

Las bases locales tienen, además, la tarea extra de llevar sobre sus hombros la propaganda electoral local, la cual suele ser más tradicional: pinta y pega.

Un artículo promocional, por su puesto, no es suficiente para mover los engranajes partidarios: algunos activistas reciben dinero, otros aspiran a un empleo, pretenden convertirse en candidatos o —siempre los hay— tienen la convicción de que su partido gobernará mejor que el adversario.

Sergio Bran, jefe del departamento de Sociología y Ciencias Políticas de la UCA, explica que el nivel de identificación que los militantes sienten hacia un instituto político también tiene que ver con “los bienes simbólicos” que este les proporcionan.

“Siempre es una motivación fuerte el que esos bienes simbólicos me satisfagan o que por lo menos llenen mis expectativas, aunque no respondan inmediatamente a mis necesidades”, señala.

ARENA y el FMLN, dice Bran, ofrecen “bienes” más atractivos que partidos de antaño como el PDC y PCN. ARENA promueve “prosperidad y éxito”; el FMLN, “solidaridad, justicia e igualdad”.

En el PDC y el PCN, dice Bran, pesan más la costumbre y la tradición que lo simbólico, lo cual los vuelve poco atractivos para los jóvenes, pero les permite mantenerse vigentes en política. Los partidos nuevos, en ese sentido, tienen la tarea de crear una tradición y valores simbólicos nuevos y atractivos.

Una vez identificados con un partido, las personas terminan emocionándose y, en casos extremos, amparados en el anonimato de la muchedumbre, llegan incluso a la agresión del adversario.

Los prototipos

El TSE contrató en 2000 a Rivera Research para indagar las las causas que motivan el sufragio. Al votar, ¿qué influyó más en su decisión?
Factores
La costumbre
20.9
La tradición familiar
11.0
El candidato (oferta y simpatía por)
25.3
El partido del candidato (oferta y simpatía por)
9.6
Su propia ideología política personal
19.5
La propaganda de los partidos
10.0
NS/NR
3.7

ARENA y el FMLN, los partidos más exitosos de los últimos años, suelen sostener posiciones políticas tan dispares, que da la impresión de que la sociedad se encuentra dividida.

En cierto sentido es así, pero no se trata de una división horizontal: los de arriba y los de abajo, si no más bien vertical, ya que en la práctica, tanto ARENA como el FMLN, seducen a hombres y mujeres, ricos y pobres, jóvenes y viejos, citadinos y campesinos. Eso sí, son más fuertes en unos sectores que en otros.

ARENA, por ejemplo, tiene casi tantos seguidores entre las personas de estrato alto como entre quienes viven en la zona rural, y es más exitoso entre las mujeres y en el interior del país.

El FMLN, por su parte, tiene su principal nicho entre las personas de estrato medio alto y medio bajo, entre los hombres y pobladores del área metropolitana de San Salvador.

Continúa...


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