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ENFOQUES

Los tesoros en peligro

Iraq, convertido en paria internacional, posee una rica historia que se remonta hasta la Edad Antigua. Ese patrimonio está en grave peligro.

Andrew Hammond/Reuters
enfoques@laprensa.com.sv

Remolinos de arena desértica conducen al antiguo monte del templo de Ur, en el sur de Iraq, una ciudad sumeria que ha sobrevivido después de siglos y siglos de turbulencias.

Dentro de algunas semanas, Ur podría encontrarse en el medio de una guerra moderna, y no hay garantías de que salga bien librada.

Estados Unidos está acumulando tropas en el golfo Pérsico, en anticipación a una posible guerra cuya causa serían las armas de exterminio masivo que, según Washington, está escondiendo el presidente iraquí Sadam Husein.

Kuwait, desde donde se podría lanzar un ataque estadounidense, está a solo 100 kilómetros al sur por el desierto plano, desde esta ciudad de 4,000 años de antigüedad que, de acuerdo a la tradición judía, cristiana y musulmana, fue el lugar donde nació el patriarca bíblico Abraham.

Un equipo iraquí de excavación que inició sus labores en Ur en 1999 ha abandonado el sitio, por lo que los soldados de una serie de instalaciones militares que rodean el lugar —y algún que otro grupo de turistas asiáticos— son las únicas figuras que se pueden ver en el horizonte.

“Éste es un lugar de civilización, no de guerra”, dijo el guardia del sitio, Dayef Mohsen, señalando una serie de agujeros en el muro exterior del templo, o zigurat, que según explicó, fueron causados por fragmentos de bombas que tiraron los aviones de Estados Unidos durante la Guerra del Golfo de 1991.

El horizonte está dominado por el zigurat de Ur, un testamento de la sofisticación del pueblo sumerio.

Los carteles explican que un edificio antiguo que renovó un equipo iraquí hace cuatro años era la casa de Abraham, a quien los musulmanes consideran como el padre de los profetas.

Museos en precaución

Nawala Al Mutawalli, una experta en lengua sumeria del Museo de Iraq, en Bagdad, comenta que ya se han hecho preparativos para proteger a las invaluables colecciones del museo de los saqueos como los de 1991, cuando fueron robadas unas 4,000 piezas.

Si ocurre otra guerra, “nos llevaremos de nuevo todos los objetos que podamos”, dice Mutawalli, quien añade que algunos serían llevados a “lugares secretos”.

El Museo de Iraq, con su valiosa colección de las eras sumeria, acadia, babilonia, asiria e islámica, reabrió hace dos años, después de haber cerrado sus puertas por la Guerra del Golfo.

El museo, que ha estado cerrado en 14 de los últimos 20 años debido a las sucesivas guerras de Iraq, fue dañado cuando bombardearon un edificio vecino.

La mayor parte de sus impresionantes estatuas y bajorrelieves de la era babilonia y asiria tendrá que quedarse en su lugar debido a su tamaño, y deberá preservarse con coberturas especiales, explica Mutawalli.

Muchos objetos que antes de la guerra de 1991 fueron llevados a museos en otras áreas de la periferia terminaron robados por iraquíes durante el caos de la derrota en ese conflicto y un levantamiento popular en el sur.

Saqueo de Níneve

El robo ha continuado desde entonces, dice Mutawalli. Esculturas asirias de las antiguas Nínive y Nimrud, cerca de Mosul, aparecieron en el mercado internacional de antigüedades durante la década de los 90, un fenómeno que el experto estadounidense John Malcolm Russell ha calificado como el “moderno saqueo de Nínive”, en referencia a la destrucción de la ciudad mencionada en la Biblia.

Hace unos cuatro años, habitantes de la zona lograron entrar al sitio de otra ciudad asiria y rompieron en 13 partes la cabeza de una escultura mural de una figura mitad hombre y mitad bestia, con el objetivo de venderlas, pero la policía los atrapó.

Los pedazos de la cabeza ahora yacen en el suelo en una de las salas de exposiciones del Museo de Iraq.

Para los iraquíes, es el último capítulo en la larga historia del robo de su patrimonio, y muchos sospechan de funcionarios de alto rango.

“No hay suficiente conciencia entre la gente sobre su historia. Sólo la tiene la crema y nata de la sociedad. Si uno ve la televisión, no hay programas sobre estas cosas, para que la gente tome conciencia”, dice Fadel Ahmed, un vendedor de cigarrillos de Bagdad.

El Museo Británico, el Louvre en París y el Museo de Berlín están llenos de tesoros iraquíes, incluyendo la masiva Puerta de Ishtar original de Babilonia, y una estela babilónica con el código de Hammurabi, el código legal documentado más antiguo que se conoce.

Mutawalli dice que una tableta babilónica que desapareció después de 1991 fue devuelta por el Museo Británico en 1995, uno de los pocos éxitos de Iraq en el intento para recuperar sus tesoros.

Alrededor de 20 equipos extranjeros de excavaciones finalmente regresaron al país en 2000. La guerra es lo último que Iraq necesita en su lucha para proteger su historia, dijo Mutawalli.

“Estados Unidos cree en la civilización, entonces debería ayudar a detener estos actos contra el pueblo iraquí”, dijo. “Todas las antigüedades iraquíes son invaluables.”


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