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[Perfiles presidenciales]
Schafik: un político precoz
Una carrera política de más de medio siglo. A continuación los inicios de un hombre que, a sus 73 años, se mantiene firme en sus convicciones de izquierda y ahora, finalmente, busca la presidencia de El Salvador.

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Fotografías
HERMANO MAYOR. Schafik es el mayor de seis hermanos. En la foto, de izquierda a derecha, Schafik, Orlando, Farid y Betty Hándal.
PRIMERA FOTO. Arriba, a pocos meses de nacido, con sus padres.
FAMILIA CATÓLICA. Hándal proviene de una familia palestina católica. Abajo, haciendo su primera comunión, a los siete años. Más adelante, se convertiría en líder del Partido Comunista Salvadoreño.
14 de octubre, 2003. Es su fiesta de cumpleaños —cumple 73— y los invitados de Schafik Hándal aún no llegan. Al menos los más gratos. Schafik está sentado en la sala de su casa, rodeado de periodistas jóvenes. Reina un silencio incómodo, interrumpido por breves y tímidas preguntas: ¿cuántos años cumple? ¿Cómo se llama su perro? ¿Cómo celebraba su cumpleaños antes?

Setenta y tres años de vida intimidan. Sesenta años de vida política aún más. Las historias son fascinantes, como las de los abuelos, en este caso, la de un bisabuelo de dos niños. Los periodistas siguen a Hándal mientras cuenta la historia, misma que compartió, aunque más extensamente, con ENFOQUES. Escuchan con atención su voz pausada y resonante. Se abren los obturadores de las cámaras y se encienden las luces de las grabadoras.

Schafik Hándal nació en Usulután y es el mayor de seis hermanos. Su nombre de pila significa, en árabe, “clemente”. Tiene dos fechas de cumpleaños, 13 de octubre, su día de nacimiento, y 14 de octubre, fecha en que fue asentado. Proviene de una familia originaria de Belén, Palestina, de la comunidad católica que llegó a El Salvador a finales de los años veinte, huyendo de la presencia otomana en esa región. Un tío abuelo de Schafik, Elías Hándal, fue el primero en llegar al país y asentarse en Usulután. Fundó en 1913 el almacén “Hándal y sobrinos”.

Establecido ya en Usulután bajo la tutela de su tío, Jorge Hándal, padre de Schafik, viaja a Palestina para casarse y volver con su esposa. Es así que Schafik Hándal nace en el seno de una familia “acomodada”, como afirma el candidato. Además del almacén, sus padres poseían, en sociedad con sus tíos, una salinera.

“Jugábamos mucho fútbol y sólo mi hermano y yo teníamos una pelota que nos habían regalado los padres. Alrededor nuestro había una gran cantidad de niños”, cuenta Hándal.

Su casa, espaciosa y ubicada en el centro de Usulután, era compartida por las familias de tres hermanos Hándal. Integrados rápidamente a la cultura salvadoreña, los Hándal comían tamales y celebraban Navidad, como católicos practicantes que eran. “En vez de darnos regalos ya comprados, ponían un sobre con una cantidad de dinero para cada uno según la edad”, cuenta. “Lo hacían para ver cómo uno administraba su dinero.”

Un correntazo por la espalda

Estudió la primaria en el colegio municipal Manuel de J. Chávez, en Usulután. Luego, debido a la falta de una secundaria en su tierra natal, fue enviado interno a San Salvador, al colegio García Flamenco, en 1944. Y fue en la capital donde comenzó a dar rienda suelta a sus inquietudes políticas.

Eran tiempos de Maximiliano Hernández Martínez. Un par de estudiantes universitarios que estaban arengando en contra de Martínez irrumpieron el colegio. Hándal cuenta: “Echan un discurso muy combativo. Nos impactó muchísimo.

Terminó con una frase: ‘Vamos a parar al país hasta que el tirano caiga’. Por la espalda, a mí me recorrió un correntazo”. Hándal, entonces de 14 años, decidió participar, junto con sus compañeros, en la “huelga de brazos caídos”, es decir, dejó el aula, y regresó a su casa en Usulután.

El 9 de mayo, una noticia lo impacta: “Huyó el tirano”, recuerda Hándal haber leído el titular en un periódico usuluteco. “No estábamos convencidos de que pudiera hacerse. Y cuando viene la noticia de que efectivamente el tirano se va, eso me marcó toda la vida”, señala.

Comenzó entonces su militancia en grupos estudiantiles políticos, los cuales proliferaron tras la caída de Martínez. Sus inquietudes fueron abonadas por esta efervescencia y germinaron con la creación de un periódico, junto con sus compañeros, llamado “Sangre Joven”, mientras era estudiante del colegio Francisco Gavidia, donde entró a estudiar en 1946 y de donde salió bachiller en 1949.

Este boletín era repartido por sus creadores en distintos centros escolares y contenía “temas históricos, culturales, de temas cívicos”, puntualiza Hándal.
Antes de entrar a la Universidad de El Salvador (UES) a estudiar Derecho, Hándal también había fundado su primera organización estudiantil, sector que fue su frente de lucha durante su trayectoria política temprana.
En 1950, Hándal comenzó a buscar un partido al cual afiliarse, y se decide por el Partido Comunista, entonces prácticamente clandestino.

Continuó con su activismo en la UES hasta que en 1952 medidas represivas del presidente Óscar Osorio lo hicieron huir hacia Chile, donde residía su hermana. Ahí, con el apoyo de sus padres, recomenzó sus estudios, ya que no recibió equivalencias. A sus padres, comenta, les preocupaba su activismo político, “pero yo he sido muy persistente”, dice.

Cuando estudiaba en la Universidad de Chile se involucró con organizaciones de izquierda y fue miembro de lo que llegó a ser Unión Popular, la agrupación que llevó al poder a Salvador Allende.

En 1956, el recién ascendido al poder, José María Lemus aceptó que volvieran los políticos exiliados por su antecesor. Schafik era ya un hombre casado, desde los 18 años, con Blanca Vega Silva, su esposa por más de 30 años.

De hecho, ya tenía dos hijas cuando llegó al país sudamericano. Su hijo varón nació en 1954, durante el exilio de Hándal. Regresó a El Salvador en 1957, retomó su carrera universitaria en el “cuarto curso” y se incorporó de nuevo a organizaciones estudiantiles de izquierda.

Su situación económica era difícil. “Muchas veces a mi mamá le tocó salir a vender los periódicos para comprar algo. Ella puso un tallercito de costura”, comenta Jorge Schafik Hándal, hijo del candidato. La fábrica de pantalones El Mariscal fue su primer y único intento de ser autosuficiente económicamente.

Sin embargo, “se le planteó el problema moral: ‘Si él es revolucionario, comunista, ¿cómo va a tener gente a su servicio?’”, dice su hijo, Jorge Schafik Hándal. Además, agrega, la situación de clandestinidad de su padre no permitía la expansión de cualquier empresa. Los hermanos de Schafik, Farid y Antonio, también tenían sus propias ocupaciones.

   
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