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Los últimos 25 minutos
en la vida de Mario Díaz Villeda
nacion@laprensa.com.sv
Cordial, jovial, atento y bromista. Los momentos
finales del piloto junto a un fotoperiodista de LA PRENSA GRÁFICA.
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Con orgullo contaba todas las peripecias que durante 45 años había hecho surcando los cielos. En 1959, el piloto aviador Mario Antonio Díaz Villeda se recibió en Ciudad de México, donde vivió por dos años, para luego regresar a nuestro país.
En El Salvador, Díaz Villeda se dedicó por 25 años a fumigar el algodón de plantaciones en Usulután. Él recordó buena parte de su vida mientras daba su último paseo por las nubes.
“Mis papás se opusieron a que me dedicara a esto”, relató previo al tercer vuelo en su avioneta, en el que llevaría al fotoperiodista de
LA PRENSA GRÁFICA.
Para el año 1994, Díaz Villeda decidió probar en la aviación acrobática, buscando el apoyo de la Asociación de Aviación Civil. “Esto ya es normal, ya no me mareo”, aseguró, tras la pregunta de si estaba cansado de haber volado tres veces en una sola mañana y realide haber realizado mil y un malabares con la avioneta.
Después de 10 años, donde la competencia por la mejor acrobacia sólo lo había limitado a las nacionales, Díaz Villeda tendría su primera experiencia internacional el próximo 31 de enero y 1.º de febrero en el tradicional show aéreo.
En la actualidad, Díaz Villeda se dedicaba como piloto corporativo para una empresa de taxis aéreos. “Entreno dos horas diarias en las acrobacias, pero los pilotos internacionales lo hacen por tres o más”, confesó Díaz, mientras bebía agua y se preparaba para el tercer vuelo. Sólo haría otro más.
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