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Embarrados
Sangra el pasado
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Tiene las piernas encogidas y la mirada de lado. Su tronco se suspende sobre
el suelo y, en su abdomen, hay una especie de guacal. Es el Chac Mool, una
de las figuras más enigmáticas de nuestro pasado precolombino.
Hallado en el Tazumal, Chalchuapa, el Chac Mool adquiere un perfil espiritual. “ En el guacal se depositaban los corazones que eran extraídos en ciertas ceremonias. Esto, para interceder por las personas en su viaje al inframundo”, dice Jorge Mejía, del Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán.
La mediación
La figura pertenece al periodo Clásico Tardío (900 d.C. a 1,200 d.C.) y goza de un lugar de privilegio en el museo. Mide aproximadamente un metro y el paso del tiempo ha hecho que sus detalles parezcan más toscos.
Pero del Chac Mool también hay otras interpretaciones. Pudo haber sido utilizado como canal de ofrendas, como un canal entre los dioses y los ofrendantes.
Hay otras figuras iguales, o parecidas, en las regiones de Mesoamérica, principalmente en territorio mexicano. Tula, Hidalgo, Yucatán, entre otras, son ciudades en las que la figura ceremonial ha sido encontrada.
Su posición y su mirada como renegando de lo que tiene cerca de su pecho han sido, incluso, materia de influencia para artistas contemporáneos, como Henty Moore.
La posición del rostro de la figura es enigmática. Lleva su vista a un lado, como si no quisiera ver al frente, donde está el cuenco de los corazones.
Depósito de almas Una especie de guacal se posa sobre el abdomen de la figura humana. En éste se depositaban corazones y, según otras teorías, ofrendas.
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