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La exposición
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| Título: Acuarela, grabado
y dibujo.
Artista: José Mejía Vides (1903-1993).
Lugar: Museo de Arte de El Salvador (MARTE), final avenida
La Revolución, colonia San Benito.
La muestra estará abierta del 18 de marzo al 23 de mayo
de 2004.
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La xilografía
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La xilografía es la técnica que
más se ha trabajado en El Salvador. En su elaboración
se utiliza una plancha de madera que sirve para imprimir una imagen.
Xilografía proviene del término griego xylon
(madera) y grafos (grabado). En el caso de esta técnica,
el dibujo que se desea imprimir sobre el papel se talla, o se graba,
sobre la plancha de madera y luego se utiliza esta plancha como un
sello para imprimir la imagen sobre el papel.
Existen otras técnicas de grabado: la litografía (grabado
en piedra) y el grabado sobre metal, en la que se utiliza agua fuerte
y agua tinta.
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Las primeras litografías elaboradas en el país tienen una historia poco conocida. Se remontan a los viajeros españoles, franceses y alemanes que transitaban por Centroamérica y que deseaban captar la belleza de los paisajes, las costumbres y la gente.
“El grabado fue como la primera cámara con la que los europeos captaron nuestra realidad.” Así lo explica el pintor y grabador Camilo Minero en uno de sus artículos sobre este arte publicado en el suplemento cultural “Ventana” (Nicaragua, 1985).
A pesar de que fueron los viajeros quienes comenzaron a trabajar la técnica por estos rumbos, la historia del grabado en El Salvador no inicia sino hasta que el maestro José Mejía Vides la aprende y perfecciona en México, a mediados del siglo XX.
Mejía Vides (pintor, grabador, acuarelista y muralista) estudió grabado en la Academia de San Carlos, México D.F., y durante su vida tuvo una trayectoria bastante prolífica en esta rama.
Fue el primero en tallar en madera viñetas preciosas con las que se ilustraron muchos libros de autores salvadoreños, entre éstos, la primera edición de “Cuentos de barro”, de Salarrué. Estos grabados son exhibidos en esta muestra gracias al apoyo del Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), actual custodio del legado del escritor.
Tres maestros
Junto a Mejía Vides, dos grabadores salvadoreños que también han destacado por la calidad de sus técnicas y por sus estilos son Camilo Minero y Armando Solís.
Ambos compartieron muchas experiencias con él –fueron parte de la galería Casa del Arte– y han dedicado su vida a difundir y enseñar este arte que es (y ha sido) poco valorado en El Salvadora, a pesar de que entre los años setenta y ochenta tuvo mucho auge.
“El estilo de don José en grabado era similar al de su pintura: el tema de Panchimalco, el de identidad nacional y el rescate de nuestras tradiciones. Aparte de que era muy amante de la naturaleza”, recuerda Solís.
El esfuerzo de Mejía Vides por dar a conocer este arte no ha tenido eco en la actualidad. A criterio de Minero y Solís, el grabado se ve como una disciplina relegada, a la que muchos se acercan con entusiasmo, pero a la que no se le da continuidad. “Probablemente este escaso reconocimiento se deba a que en nuestro país casi no se vende el grabado. Y no se vende porque no tenemos una cultura del grabado, no sabemos qué es y tampoco cómo se hace”, señala Solís.
Y es que con el grabado no sólo se retratan figuras y paisajes. Minero señala que esta técnica resulta interesante para abordar y expresar temas sociales y políticos. “La impresión del grabado tiene una fuerza dramática.”
Ambos artistas manifiestan estar de acuerdo en destacar la tarea que actualmente realizan los talleres de grabado en el Centro Nacional de Artes (CENAR), como las escuelas de artes de la Universidad de El Salvador y de la Universidad José Matías Delgado, pero, añaden, éstas darían más frutos, si se comenzara a trabajar por una verdadera cultura del grabado, instalando talleres permanentes en el interior del país para no dejar morir esta rama de la plástica.
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