LA
PRENSA GRÁFICA hizo de Celestina el miércoles: propició
el encuentro entre el escritor nicaragüense Sergio Ramírez y casi
una centena de sus admiradores salvadoreños.
La hora, las 6 de la tarde. La “casa de citas”, el auditorio del Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán. Lo que rompió el hielo, dos botellas de ron
“Cañita”.
“Fue el primer premio literario que recibí en mi vida”, relató el novelista refiriéndose a la bebida espirituosa, que ganó por escribir un guión para una radionovela. Apenas era un niño.
La anécdota precipitó un alud de aplausos y risas de complicidad y dejó a los oyentes con ganas de más.
Ramírez se hizo cargo y se dedicó por una hora y media a satisfacer cualquier deseo de su público sin vergüenzas ni egoísmos, con lo que convirtió la noche en una colección de citas, que bien podrían hacer un libro aparte, por lo de “citables” que tienen.
Contó que es escritor porque así le sale del alma: “La necesidad hace al escritor”, sentenció. Que para escribir una página, primero hay que leer cien: “Los lectores voraces generalmente están tocados por la gracia”, dijo.
La biblioteca que lo ayudó a hacerse escritor no era nada pedante por cierto: “Mis lecturas fundamentales fueron las historietas”. Prestadas o alquiladas, las aventuras de El Fantasma (su preferido), Mandrake, el Capitán Marvel y Shazam lo convirtieron en narrador.
De hecho los primeros hijos de su imaginación fueron historietas. Lástima que de ellas no queda ni el rastro: las dibujaba en los ladrillos de su casa y alguien las borraba con cada limpieza: “Una suerte de arte efímero”, comentó el escritor.
El público también quedó enredado sin remedio en la madeja de los recuerdos cinematográficos de Ramírez. De niño trabajó como proyector de filmes (sin paga, porque era un negocio familiar) y cada película también fue una influencia decisiva en su oficio: “Yo las proyectaba al público, pero fueron mi escuela”, dijo.
Claves del escritor
Tras un recorrido por sus autores preferidos —“Los cuentos de Chejov siguen siendo para mí una lección de precisión matemática”—, el escritor se metió de lleno en una de las partes más esperadas de la noche: las claves que usó para convertirse en escritor.
Así es como recordó al cuentista Horacio Quiroga: “El amor, la muerte, la locura y el poder son para mí los temas universales de la literatura”. Y a los cronistas de la página roja de los periódicos, fuente inagotable de historias para sus cuentos.
¿Los personajes? “Muchos de ellos surgen de nuestro propio entorno, de las personas que conocemos y que vemos todos los días.” ¿De la creación de ambientes con mucho detalle? “Uno tiene que ir registrándolo todo, sabiendo que el lector ve en ‘close up’.”
¿El uso de la propia vida en la creación? “La mejor escritura surge de la memoria de la infancia.” ¿El manejo del lenguaje? “Hay que tener un justo temor contra las frases de cliché.”
Al final las preguntas del público pusieron en evidencia que es un defensor confeso de los derechos de la mujer, que considera la década de los 60 como la mejor del siglo XX, que le gustan los Beatles y los Rolling Stones y que se considera como un rompedor del orden establecido: un “cronopio”, prestándole el término a Julio Cortázar.
Un aplauso cálido y unas cuantas peticiones de autógrafos cerraron esta historia de afecto mutuo entre un nicaragüense y 92 salvadoreños.
I CONCURSO DE CUENTO Y POESÍA LETRAS NUEVAS 2004
LA PRENSA GRÁFICA SECCIÓN CULTURA
BASES DE CONCURSO:
GENERALES
1. Se puede participar sólo con una obra: un cuento o un poema
o poemario, escrita en lengua castellana, original e inédita.
2. Podrán participar jóvenes salvadoreños de entre
15 y 24 años residentes en el país o en el extranjero.
3. Los trabajos se firmarán con seudónimo. En un sobre
cerrado el autor debe adjuntar nombre completo, teléfono del domicilio
(o donde se le pueda localizar), teléfono celular (si tiene), correo
electrónico (si tiene) y dirección postal, así como
sus datos biográficos.
4. Los originales no serán devueltos ni se remitirá acuse
de recibo.
5. El autor debe enviar cuatro copias de su trabajo, mecanografiadas
o impresas. Puede dejarlos personalmente o enviarlos por correo a la siguiente
dirección: LA PRENSA GRÁFICA, sección Cultura, urbanización
y bulevar Santa Elena, Antiguo Cuscatlán, La Libertad, El Salvador.
El sello de correos dará fe de la fecha de envío. No se
aceptarán envíos por correo electrónico.
6. El plazo de admisión de los trabajos inicia a partir de la
publicación de estas bases y concluye el 30 de abril de 2004.
CUENTO
7. La extensión de los cuentos no puede ser menor de cinco páginas
ni mayor de 15. Cada página se presentará a doble espacio
y por un solo lado. Con letra a 12 puntos.
8. El tema de los cuentos es libre.
POESÍA
9. El trabajo presentado no podrá exceder los 150 versos de extensión,
ya sea en un sólo poema o en un poemario.
10. El tema del poema o el poemario es libre.
11. El trabajo puede presentarse en verso libre o en métrica.
PREMIACIÓN Y JURADO
12. El fallo del jurado se dará a conocer el 20 de mayo de 2004
en las páginas de la sección Cultura de LA PRENSA GRÁFICA.
13. Se otorgarán dos primeros lugares, uno para cuento y otro
para poesía. Cada uno de los ganadores recibirá $1,000,
un diploma y la publicación de su trabajo en las páginas
de la Revista Dominical de LA PRENSA GRÁFICA y en su página
web (www.laprensagrafica.com).
14. También habrá dos menciones honoríficas, una
para cuento y otra para poesía. Ambos autores recibirán
un diploma y su trabajo será publicado en las páginas de
la Revista Dominical de LA PRENSA GRÁFICA y en su página
web (www.laprensagrafica.com).
15. El fallo del jurado será inapelable.
16. Jurado:
Sergio Ramírez, escritor nicaragüense.
David Escobar Galindo, poeta salvadoreño.
Miguel Huezo Mixco, poeta salvadoreño.
Geovani Galeas, escritor salvadoreño.
17. Los autores de las obras premiadas en el concurso Letras Nuevas
ceden a LA PRENSA GRÁFICA su publicación, producción
y difusión.
18. La presentación a este premio supone la aceptación
plena de sus bases.
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