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Brochazos y cinceladas
La primera pintora salvadoreña
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La primera vez que la pintura se hizo “en femenino fue por medio del pincel
de Ana Julia Álvarez (1908 - ¿?). Ella es la primera pintora de la
que tenemos noticia en El Salvador.
Uno de sus cuadros se encuentra en la sala “Memoria y cultura” del Museo de Arte de El Salvador (MARTE). Se trata de “Vendedoras de frutas”, un óleo sobre tela de 165 por 110 centímetros que data de 1939.
Las tres mujeres del cuadro idealizan totalmente la imagen de las
indígenas de El Salvador, inmersas como están en una tierra de colorido
y abundancia de frutas
tropicales.
Esa conexión romántica de la indígena con la tierra no le quita su valor al cuadro, pintado en una época en que los indígenas eran marginados y hasta perseguidos en nuestra sociedad. Hay que recordar que la matanza del 32 apenas si había ocurrido hacía siete años.
Pero el valor de este óleo también está en que ya quería rebelarse en contra de la pintura figurativa clásica. Basta ver el racimo de guineos que domina la parte derecha del cuadro.
El racimo no está pintado tal y como es en la realidad, sino que es un poco geométrico, como si fueran olas verdes.
Estos ensayos (semejantes a los que se encuentran en las pinturas de Salarrué, de principios del siglo XX) son muestra de los “pininos” de la pintura abstracta en El Salvador.
Aunque parecen olas geométricas, este es un racimo de guineos. No está pintado a la manera “figurativa”, es decir, reproduciendo fielmente la realidad.
El cuadro muestra una imagen idealizada de la mujer indígena, inmersa en una tierra tropical de colorido y abundancia. Esto último se nota sobre todo en la gran cantidad de frutas.
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