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LARGO PROCESO. El Salvador negoció un año para cerrar el acuerdo comercial y podría tener que esperar un año más para ver que el mismo sea aprobado en Estados Unidos y entre en vigor.

TLC con E.U.A. aún no logra todos los votos
Karla Ramos
economia@laprensa.com.sv

La campaña electoral en Estados Unidos y la oposición de ciertos sectores han influido en el apoyo al TLC.

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Votación

218

votos de los 435 que hay en la Cámara Baja se necesitan para el TLC.

La segunda

60

senadores deben apoyar el acuerdo para que se convierta en ley.


C omo si fuera un cuentagotas, Centroamérica está pendiente de ver si los números le cuadran en el Congreso norteamericano para asegurar la aprobación del TLC con Estados Unidos.

Pese al intenso cabildeo, el gotero se ha obstruido por la campaña electoral que está arreciando en el país norteamericano y por la presión en contra del acuerdo que impulsan ciertos sectores como el azucarero.

La región necesita contar con 218 votos para que el acuerdo pase su primer examen en la Cámara Baja (congresistas).

De éstos hacen falta entre 56 y 60 votos, según la información recibida desde el Congreso, afirmó la Cámara Agropecuaria Salvadoreña (CAMAGRO).

“No se tienen hasta la fecha y es por la coyuntura electoral, es muy difícil”, afirmó Ricardo Esmahan, presidente de la gremial.

La gremial mantiene comunicación directa con los sectores agrícolas norteamericanos, y reconoce también que los azucareros son los más reacios al TLC.

Bajo esa perspectiva, el acuerdo entre Estados Unidos y Australia tiene mayores posibilidades de contar con el apoyo del Congreso, ya que logró la exclusión del azúcar.


No hay que correr

Sin embargo, para Miguel Lacayo, ministro de Economía, no todo es tan blanco y negro.

“Con seguridad no tenemos todos los votos, pero los vamos a lograr”, afirmó el funcionario.

Como ejemplo citó el riesgo que se identificó en seis congresistas republicanos, de los cuales ya fueron recuperados entre cuatro y cinco votos.

René León, embajador del país en la capital norteamericana, apunta hacia el mismo horizonte, y dice que el cabildeo es fuerte, pero no ha llegado el momento para contabilizar votos de congresistas y senadores, donde se necesitarán obtener por lo menos 60 votos.

“El conteo de narices, como le llamamos, ni siquiera ha llegado, así que decir 50, 60 ó 70 es como jugar a la lotería”, afirmó León.

Por eso, la tarea más cercana y a la que los países han enfocado su fuerza es la firma del acuerdo por parte de los presidentes de la región. Según las condiciones de la Ley de Autoridad de Promoción Comercial (TPA, en inglés), el plazo para firmarlo se vence el 21 de mayo.

“Estamos viendo si la firma se da en la semana del 24 al 28 de mayo”, afirmó el embajador.

Todo dependerá de la agenda del presidente George Bush, argumenta Lacayo, quien junto a los ministros de Centroamérica y Dominicana iniciarán una nueva jornada de cabildeo el próximo lunes, en Washington.
Azucareros siguen opuestos

Los productores del país insisten en la revisión de una cláusula azucarera.

El azúcar y la apertura que logró Centroamérica en el acuerdo que cerró en diciembre pasado con Estados Unidos siguen siendo el trago más amargo.

Miguel Lacayo, ministro de Economía, lo reconoce. El sector de azúcar es el más opuesto a que el TLC toque las puertas del Congreso, pero dice que no le preocupa.

“Estamos trabajando para buscarle un balance a esta postura”, afirma. Del otro lado, los azucareros norteamericanos aún luchan por no ceder, y las esperanzas han crecido tras ver que el azúcar fue excluida en el TLC con Australia.

Dan Phillips, de la gremial azucarera de Estados Unidos, reiteró que el acuerdo “no pasa este año”, sobre todo porque ellos no lo permitirán.

Sin embargo, a los sectores centroamericanos, sobre todo el salvadoreño, les preocupa la cláusula que deja a Estados Unidos en la libertad de decidir cuándo puede suspender las exportaciones centroamericanas de azúcar y darles a cambio una compensación. Insisten en su revisión.

“Queremos que nos digan qué tipo de compensación nos darían de forma puntual”, agrega Ricardo Esmahan, presidente de CAMAGRO.


Largo proceso

Si se firma el acuerdo antes de cerrar mayo, habrá que esperar su envío al Congreso.

Una primera versión del acuerdo ha sido conocida por los congresistas.

Los congresistas tienen que estudiar los cambios que requerirá la legislación norteamericana para echar a andar el acuerdo.

Tras la firma del acuerdo por los presidentes, el TLC es enviado al Congreso para su aprobación.

Si los plazos se cumplen y se firma antes de mayo, a más tardar los primeros días de junio estaría tocando las puertas del Congreso.

En ese momento comienzan las deliberaciones y discusiones generales del acuerdo.

Primero pasa a votación de la Cámara de Representantes o Baja (los congresistas ), y de los 435 votos requiere 218 para pasar.

En la Cámara Alta o Senado tendrá que obtener por lo menos 60 votos.

Si los plazos no se cumplen, existe el riesgo de que la campaña electoral atrase su aprobación, así como el vencimiento de la TPA, que es en el 2005.





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