C omo si fuera un cuentagotas, Centroamérica
está pendiente de ver si los números le cuadran en el Congreso
norteamericano para asegurar la aprobación del TLC con Estados Unidos.
Pese al intenso cabildeo, el gotero
se ha obstruido por la campaña electoral que está arreciando
en el país norteamericano y por la presión en contra del acuerdo
que impulsan ciertos sectores como el azucarero.
La región necesita contar con 218 votos para que el acuerdo pase su primer examen
en la Cámara Baja (congresistas).
De éstos hacen falta entre 56 y 60 votos, según la información recibida desde el Congreso, afirmó la Cámara Agropecuaria Salvadoreña (CAMAGRO).
“No se tienen hasta la fecha y es por la coyuntura electoral, es muy difícil”, afirmó Ricardo Esmahan, presidente de la gremial.
La gremial mantiene comunicación directa con los sectores agrícolas norteamericanos, y reconoce también que los azucareros son los más reacios al TLC.
Bajo esa perspectiva, el acuerdo entre Estados Unidos y Australia tiene mayores posibilidades de contar con el apoyo del Congreso, ya que logró la exclusión del azúcar.
No hay que correr
Sin embargo, para Miguel Lacayo, ministro de Economía, no todo es tan blanco y negro.
“Con seguridad no tenemos todos los votos, pero los vamos a lograr”, afirmó el funcionario.
Como ejemplo citó el riesgo que se identificó en seis congresistas republicanos, de los cuales ya fueron recuperados entre cuatro y cinco votos.
René León, embajador del país en la capital norteamericana, apunta hacia el mismo horizonte, y dice que el cabildeo es fuerte, pero no ha llegado el momento para contabilizar votos de congresistas y senadores, donde se necesitarán obtener por lo menos 60 votos.
“El conteo de narices, como le llamamos, ni siquiera ha llegado, así que decir 50, 60 ó 70 es como jugar a la lotería”, afirmó León.
Por eso, la tarea más cercana y a la que los países han enfocado su fuerza es la firma del acuerdo por parte de los presidentes de la región. Según las condiciones de la Ley de Autoridad de Promoción Comercial (TPA, en inglés), el plazo para firmarlo se vence el 21 de mayo.
“Estamos viendo si la firma se da en la semana del 24 al 28 de mayo”, afirmó el embajador.
Todo dependerá de la agenda del presidente
George Bush, argumenta Lacayo, quien junto a los ministros de Centroamérica
y Dominicana iniciarán una nueva jornada de cabildeo el próximo
lunes, en Washington.
Azucareros siguen opuestos
Los productores del país insisten en la revisión de una
cláusula azucarera.
El azúcar y la apertura que logró Centroamérica
en el acuerdo que cerró en diciembre pasado con Estados Unidos
siguen siendo el trago más amargo.
Miguel Lacayo, ministro de Economía, lo reconoce. El sector de
azúcar es el más opuesto a que el TLC toque las puertas
del Congreso, pero dice que no le preocupa.
Estamos trabajando para buscarle un balance a esta postura,
afirma. Del otro lado, los azucareros norteamericanos aún luchan
por no ceder, y las esperanzas han crecido tras ver que el azúcar
fue excluida en el TLC con Australia.
Dan Phillips, de la gremial azucarera de Estados Unidos, reiteró
que el acuerdo no pasa este año, sobre todo porque
ellos no lo permitirán.
Sin embargo, a los sectores centroamericanos, sobre todo el salvadoreño,
les preocupa la cláusula que deja a Estados Unidos en la libertad
de decidir cuándo puede suspender las exportaciones centroamericanas
de azúcar y darles a cambio una compensación. Insisten en
su revisión.
Queremos que nos digan qué tipo de compensación
nos darían de forma puntual, agrega Ricardo Esmahan, presidente
de CAMAGRO.
Largo proceso
Si se firma el acuerdo antes de cerrar mayo, habrá que esperar
su envío al Congreso.
Una primera versión del acuerdo ha sido conocida por los congresistas.
Los congresistas tienen que estudiar los cambios que requerirá
la legislación norteamericana para echar a andar el acuerdo.
Tras la firma del acuerdo por los presidentes, el TLC es enviado al
Congreso para su aprobación.
Si los plazos se cumplen y se firma antes de mayo, a más tardar
los primeros días de junio estaría tocando las puertas del
Congreso.
En ese momento comienzan las deliberaciones y discusiones generales
del acuerdo.
Primero pasa a votación de la Cámara de Representantes
o Baja (los congresistas ), y de los 435 votos requiere 218 para pasar.
En la Cámara Alta o Senado tendrá que obtener por lo menos
60 votos.
Si los plazos no se cumplen, existe el riesgo de que la campaña
electoral atrase su aprobación, así como el vencimiento
de la TPA, que es en el 2005.
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