Las informaciones
brindadas por los medios de comunicación españoles el 11 de
marzo, durante la cobertura de los atentados terroristas en Madrid, han
desatado una polémica que ha puesto en cuestión a varios informativos
de ese país.
Casi todos los medios, incluyendo los principales periódicos, apoyaron la tesis de que ETA estaba detrás de los atentados y dieron rienda suelta a todos los informes gubernamentales.
En los últimos días, el director de “El País”, José Luis Cebrián, reveló que recibió varias llamadas del propio jefe del Gobierno español, José María Aznar, informándole que todas las investigaciones concluían que ETA estaba detrás de los ataques, y lo mismo hizo Aznar con los directores de los principales medios de comunicación, según el informe brindado ayer por el ministro del Interior, Ángel Acebes.
Una vez descubierta la primera pista que apuntaba a la tesis islámica, algunos cambiaron el discurso e incluso eliminaron de sus páginas electrónicas las referencias anteriores. Pero en algunos casos, como la estatal Televisión Española, se suspendió la cobertura total de los atentados y se transmitieron películas ligeras en su lugar.
Trabajadores de los medios de comunicación que dependen del Gobierno han denunciado la “manipulación informativa” de sus empresas tras la masacre.
“Censura”, “vergonzosa manipulación”, “falta de pluralismo”, “falsificación de noticias” y “ocultación” fueron acusaciones lanzadas por los trabajadores.
El Comité Intercentros de la agencia EFE denunció directamente “una manipulación (...) impuesta para favorecer los intereses del Partido Popular en las elecciones del 14 de marzo”.
Las direcciones de los medios niegan tales aseveraciones. “Hemos recopilado todas las informaciones que ha habido y hemos hecho un trabajo profesional”, dijo a la AFP la jefa de prensa de RTVE, Teresa Alfagema.
“EFE conocía desde la misma mañana de los atentados (...) la existencia de un teléfono móvil configurado en árabe en la furgoneta encontrada en Alcalá de Henares y que uno de los muertos era uno de los terroristas (NDLR: información no confirmada por el Gobierno), además de otros datos, de los que no informó en su momento”, denunció la víspera el Comité Intercentros.
Televisión Española “hasta el último
momento insistió en la autoría de ETA, más allá
incluso de las propias declaraciones oficiales”, denunció por otra
parte el Consejo Provisional de Informativos de TVE-Torrespaña, que
pidió la dimisión del cuestionado director de informativos,
Alfredo Urdaci.
Entre intereses informativos y partidarios
Los empleados de Televisión Española han solicitado ya
la dimisión de su director de informativos, Alfredo Urdaci, y del
director general, José Antonio Sánchez. Y lo mismo han solicitado,
en su caso, los empleados de la agencia EFE, que piden la cabeza de su
director, Miguel Platón, acusado de ser un comisario político
al servicio del Gobierno. ¿La razón? La confusión
entre los intereses de un partido y los de la información. EFE
se ha convertido en una empresa pública al servicio del Partido
Popular, denunció Alfonso Bauluz, portavoz del Comité
Intercentral de la agencia de noticias.
Pero el pleito entre los medios no paró ahí. Poco después,
el periódico El Mundo acusó a la cadena Ser
de haber declarado falsamente que el PP intentaba dar un golpe de estado,
imponiendo el estado de sitio y posponiendo las elecciones, que habría
sido detenido por el rey.
Este rumor fue propagado por internet y tuvo su mayor eco en las palabras
del director de cine Pedro Almodóvar, que lo hizo público
en la presentación de su más reciente producción
y que ahora enfrenta una demanda por difamación interpuesta por
el PP.
Ayer la cadena Ser desmintió las acusaciones en su contra, y
aclaró que el mensaje apareció en uno de sus foros abiertos.
Medio oficiales
Los analistas coinciden en que culpar a ETA anticipadamente de los atentados
le costó las elecciones al PP. En un principio, los medios fueron
cómplices.
Poco después de los atentados en Madrid, el Gobierno anunció
que ETA estaba detrás de los mismos.
El presidente del Gobierno, José María Aznar, telefoneó
personalmente a los directores de los principales medios asegurándoles
la autoría de ETA.
Casi todos cambiaron titulares y dieron por hecho la información
oficial.
Cuando apareció la camioneta de Alcalá, con la cinta en
árabe, los medios cuestionaron la información oficial.
Televisión Española, en cambio, suspendió la cobertura
de los atentados y programó películas en el popular ciclo
Cine de barrio.
Los empleados de la agencia EFE y de TVE denuncian haber tenido información
que fue censurada por sus directores, para beneficiar al partido oficial.
Los directores lo niegan.
La autoría de ETA, según los analistas, beneficiaba electoralmente
al partido oficial; la de Al Qaeda, en cambio, pronosticaba resultados
negativos. Al final, confirmada la pista islámica y hecha pública
la manipulación oficial de la información, los españoles
se lanzaron a las calles a protestar y votaron mayoritariamente a favor
del opositor Partido Socialista Obrero Español.
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