Como en los años de la guerra fría, la situación política en El Salvador está agitando las aguas del Congreso y otros sectores políticos de Estados Unidos.
El miércoles, durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores de la Casa de Representantes (Cámara Baja), tres legisladores republicanos lanzaron sus dardos contra un eventual gobierno del FMLN, e incluso condicionaron la continuidad del Estado de Protección Temporal (TPS) y las buenas relaciones entre Estados Unidos y El Salvador. Además, amenazaron con aplicar controles al envío de remesas familiares.
Sin embargo, una fuente del Departamento de Estado, citada por la agencia EFE, expresó que la intención de la Casa Blanca es mantener “las mejores relaciones posibles” con El Salvador, sin importar quién gane en los comicios presidenciales del próximo domingo. Así también lo dijeron congresistas federales demócratas.
“Si el FMLN controla el Gobierno en El Salvador después de las elecciones presidenciales, podría significar un cambio radical en la política de los Estados Unidos relacionada básicamente con el libre flujo de remesas de salvadoreños en los Estados Unidos hacia El Salvador”, dijo el congresista republicano de Colorado, Tom Tancredo, presidente del Caucus del Congreso para Reformas de Inmigración. Él es el político más conservador en cuanto a concesiones migratorias.
A él se unieron sus colegas Dan Burton, de Indiana, coautor de la ley Helms-Burton, que castiga a las empresas con inversiones en Cuba que usan propiedades reclamadas por estadounidenses.
“Si el candidato comunista del FMLN asume la presidencia de El Salvador, muy bien podría ser necesario para E.U.A. reconsiderar nuestra relación con El Salvador, la prolongación del TPS y nuestro actual apoyo para el envío de sus remesas a su país”, afirmó Burton.
Dana Rohrabacker, representante republicano de California, fue más allá. “Es importante que el pueblo salvadoreño comprenda que su decisión en las urnas tendrá consecuencias para sus relaciones futuras con Estados Unidos.”
René León, embajador de El Salvador en Washington D.C., mostró ayer su preocupación por la trascendencia de esas declaraciones.
El diplomático explicó que las palabras de Tancredo, Burton y
Rohrabacker quedaron registradas en los récords del Congreso, lo cual les da un tono de mayor seriedad.
ALIADOS EN AMBOS PARTIDOS
El embajador de El Salvador en Washington D.C., René León,
dijo que republicanos y demócratas son importantes para los proyectos
que benefician a los salvadoreños.
Estas declaraciones son motivo de preocupación porque vienen
de personas con las que vamos a tener que trabajar en el tema migratorio
y en el tema de las relaciones bilaterales, dijo.
El diplomático dijo: A mí nadie me va a impedir que
yo le quiera mandar remesas a mi mamá al final de cada mes, pero
los bancos a través de los cuales las mande pueden ser desautorizados
para hacerlo.
A su juicio, la Ley Patriótica aprobada después de los
atentados del 11 de septiembre de 2001 es un mecanismo legal que puede
ser empleado en cualquier momento contra países, organizaciones
y personas naturales.
León evitó hacer valoraciones sobre si las declaraciones
de los tres congresistas significan injerencia en temas domésticos.
Prefirió hacer una traducción al lenguaje diplomático,
asegurando que ellos han dicho al pueblo salvadoreño que son libres
de elegir a su nuevo presidente, pero que ellos también lo son
de decidir el tipo de relaciones que quieren con el nuevo gobierno.
Externó que las palabras de los legisladores no pueden ser
descalificadas.
A su juicio, la situación va más allá de su persona
o del nuevo gobierno que resulte elegido el domingo.
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