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Victoria
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municipios en los que ganó Francisco Flores en 1999.
ARENA gobernaba en 161.
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La derecha ha ganado tres de las últimas cuatro elecciones presidenciales.
Hay una teoría política que tiene poco de científico, pero es tan provocativa que ha logrado mantenerse viva: la teoría del péndulo. Las sociedades, se postula, avanzan zigzagueando entre el conservadurismo y el reformismo o entre la derecha y la izquierda.
En los últimos 22 años de historia electoral del país hay evidencias de ese movimiento pendular; pero, hasta ahora, los partidos de derecha han sido más exitosos a la hora de disputar el poder Ejecutivo.
En 1982, en las primeras elecciones luego del golpe de Estado de 1979, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) –de centro izquierda– ganó el mayor número de alcaldías (135) ante dos partidos de derecha (95 entre ARENA y PCN).
En 1984, luego de que el país fuera gobernado por cuatro presidentes de derecha, el Ejecutivo quedó en manos de José Napoleón Duarte. El PDC se consolidó en 1985 al ganar 156 alcaldías. Luego su poder electoral comenzó a drenarse, mientras se fortalecía el partido más joven de la derecha: Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).
En 1988, el péndulo comenzó su recorrido inverso al ganar ARENA 175 alcaldías. En 1989 este partido se hizo del Ejecutivo y en 1994 llegó a dominar los tres poderes del Estado y 208 de las 262 alcaldías del país.
Tres años más tarde comenzó lo que parecía el regreso del péndulo hacia la izquierda. ARENA obtuvo un mal resultado que no fue compensado por el mejor desempeño de sus hermanos ideológicos del PCN. La izquierda, que para entonces sólo gobernada 12 modestas alcaldías del interior del país, llegó al poder en 54, incluida la capital.
En 1999, sin embargo, el péndulo se detuvo. ARENA retuvo el poder Ejecutivo de forma solvente y ganó la mayoría de votos en 245 alcaldías, incluidas 37 gobernadas por el FMLN.
Luego de ese resultado, hubo la impresión de que la jornada de marzo de 1997 había sido sólo una mala noche para ARENA y la derecha. Las elecciones de 2000 no fueron malas para la derecha, ya que ARENA y el PCN ganaron la mayoría de alcaldías, pero el FMLN volvió a ganar las plazas más importantes.
“Yo creo que hay algo que ya casi se está volviendo un patrón en este país, y es la manera en que la gente vota en las municipales y en las presidenciales”, dice el politólogo nicaragüense Arturo Cruz.
“Primero que todo, en las legislativas y municipales hay más participación. El otro punto es que los salvadoreños que están molestos con ARENA castigan al partido en las legislativas y las municipales, yéndose con el PCN o con el FMLN, pero en las nacionales regresan a ARENA. Y los que están molestos con ARENA y no quieren al FMLN o el PCN, pues se abstienen de votar en las presidenciales”, analiza.
Infidelidad electoral
Las palabras de Cruz suenan razonables al observar cómo, desde 1989, ARENA gana las elecciones presidenciales en más municipios de los que gobierna. En 1988 ARENA controlaba 175 gobiernos locales, pero en 1989 Alfredo Cristiani sacó más votos que sus contrincantes en 227 municipios. En 1999, ARENA gobernaba sólo en 161 municipios, pero Francisco Flores se alzó con la victoria en 245.
La tendencia de los salvadoreños a favorecer más a ARENA en las presidenciales se puede observar más nítidamente en las elecciones presidencias de 1994, año en que se cambió el Ejecutivo, la Asamblea Legislativa y a todos los gobiernos locales.
En 1994, ARENA ganó el gobierno de 208 alcaldías, pero en la lucha presidencial, Armando Calderón Sol se alzó con la victoria en 238 municipios.
Esto, por supuesto, va en detrimento de las esperanzas del resto de partidos. En 1994, por ejemplo, el PDC ganó la alcaldía de la cabecera departamental de la La Unión con 5,064 votos ante 4,048 de ARENA. En la elección presidencial, ese municipio se volcó en favor del candidato de ARENA con 4,663 votos ante los 4,267 del PDC.
El desempeño de la derecha siempre ha sido fuerte en las presidenciales, de tal suerte que sólo ha perdido una de las cuatro elecciones que se han realizado desde que entró en vigor la nueva Constitución en 1983.
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